¿Será esto a lo que llaman paz o paraíso? ¿Cómo he llegado hasta aquí? Sólo recuerdo su sonrisa y sus ojos infantiles, su dulce sonrisa me provocaba besarlos continuamente. Bajo mi piel danzaban los sentidos que despertaban la intriga y la emoción, ambos iban a un baile de máscaras donde el miedo desapareció entre las sombras que siempre lo refugian.
Desterrado de estas emociones tantos años y sentirlas así, de golpe y porrazo, puede ser todo un shock. ¡No puedes imaginarte lo feliz que soy sin ti! ¡No podrías creer lo infeliz que me hacías! ¡Ahora mis miserias se las lleva el viento junto al aleteo de las hadas!
¿Y ella era un hada? Tú eras una bruja con traje de princesa, un horrible ogro que no tenía idea de qué es amar y lo que es capricho. Fui tu capricho, espero que lo disfrutaras mientras lo tenías. Me volviste un miserable, destruiste mi creatividad y me hundiste en lodos radiactivos. Quemaste mi alma, no te importó si se volvía polvo. ¡Maldita loca!
Sin embargo, no sé que es ella ¿un hada? ¿una mariposa? ¿luciérnaga? ¿Dónde estoy? ¿Cómo se llama este mundo? ¿Por qué siento calor cuanto me tocas? ¿Y este provocativo sabor de mi boca? ¿A caso así saben tus labios? Pero un hada no tiene esa luz, un ángel no posee esos colores, y sus ojos son mágicos ¿Luciérnaga hecha mujer? ¿Mujer hecha luciérnaga? ¡Por favor! ¡Dime algo más que tu nombre! ¡Yace conmigo esta noche como todas las demás! ¡Regálame esa canción que siempre entonas como si estuvieras aburrida o quisieras hacerme despertar!
“Gato, gato de ojos de café hirviendo y labios de bohemio empedernido. Tu sabor a whisky y tabaco, tus cabellos largos que tanto me agradan cuando se enredan entre mis dedos. Gato, gato pardo de alma luminosa. Bohemio que escribe poesía en prosa y prosa en poesía, locura sin fin en este lazo rojo que ato a tu dedo. Gato, gato... gato... miau”
No hay comentarios:
Publicar un comentario