Tus ojos son de cuervo, tus andares de jaguar y tu instinto de lobo salvaje. Puedo verte galopar como caballo, mientras todos buscan en sus bolsillos el móvil para su último mensaje de móvil. Daría igual si el cielo explotara mágicamente y la lluvia cayera, pues ellos seguirían deambulando aunque más apurados y presos de paraguas oscuros, como sus ojos carentes de espíritu positivo. Todos son grises hierros retorcidos como las oficinas que los aprisionan cual pájaro indefenso.
¿Y tú qué eres? ¡Dime qué cojones eres! No eres nadie, no tienes siquiera un nombre en tu historial. Es como si hoy mismo te hubieran parido las entrañas del infierno, pero en el parto hubiera tenido que ver un ángel de rostro sensual. Maldito imbécil que no soporta la verdad, porque la realidad es la de siempre. Vienes de un mal barrio, con una decadente verdad pegada a la espalda como tatuaje, y tus labios saben a whisky barato. Tus cabellos apestan a tabaco, aunque hace tiempo que no fumas, tus manos palpan las verjas de los polideportivos buscando el balón de los sueños. La esperanza murió en ti hace tiempo, pero a veces parece volver a nacer con una llama de esperanza.
Yo sé tu nombre, sé cual es tu verdadero nombre. Te bendijeron como a un santo, pero te coronaron con espinas para terminar en una cruz de jeringas usadas. Te azotaron hasta sacarte las alas, dejándote los huesos al aire, y ahora caminas encorobado como si hubieras perdido la decencia. Esos ojos salvajes nunca los supieron domar, renacieron de las llamas más oscuras y terminaron presos del pánico. Tienes algo distinto a todos esos idiotas que se creen mejor que tú, que huyen de tu presencia.
Si te dijera que me he enamorado de tu independencia, de tu forma de libertad que puedo ver reflejada en los charcos... te burlarías de mí, porque soy parte de ti y soy los sueños que aún te quedan por venir. Soy ese que te libera, que hace que corras soltando la adrenalina y que envidies a los que tienen una moto para desplazarse, aunque se partan la crisma. Soy tus propias alas.
¡Narciso! ¡Despierta de tu ensimismamiento y huye de aquí! ¡Alza el vuelo como Ícaro y logra lo que tanto deseas!
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