Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Narciso de hierro.

Caminas pisando con rabia, buscando la huida fácil. Tu cuerpo está calado por la lluvia ácida de la inocencia perdida. Jamás dieron un duro por ti, menos lo darán ahora, y te dices a ti mismo que la estás cagando. Miles de sombras se cruzan contigo a diario, en las calles de esta ciudad infestada por cadáveres bien maquillados y con ropas demasiado caras. Viven por encima de sus posibilidades, y tú vives al borde de la locura.

Tus ojos son de cuervo, tus andares de jaguar y tu instinto de lobo salvaje. Puedo verte galopar como caballo, mientras todos buscan en sus bolsillos el móvil para su último mensaje de móvil. Daría igual si el cielo explotara mágicamente y la lluvia cayera, pues ellos seguirían deambulando aunque más apurados y presos de paraguas oscuros, como sus ojos carentes de espíritu positivo. Todos son grises hierros retorcidos como las oficinas que los aprisionan cual pájaro indefenso.

¿Y tú qué eres? ¡Dime qué cojones eres! No eres nadie, no tienes siquiera un nombre en tu historial. Es como si hoy mismo te hubieran parido las entrañas del infierno, pero en el parto hubiera tenido que ver un ángel de rostro sensual. Maldito imbécil que no soporta la verdad, porque la realidad es la de siempre. Vienes de un mal barrio, con una decadente verdad pegada a la espalda como tatuaje, y tus labios saben a whisky barato. Tus cabellos apestan a tabaco, aunque hace tiempo que no fumas, tus manos palpan las verjas de los polideportivos buscando el balón de los sueños. La esperanza murió en ti hace tiempo, pero a veces parece volver a nacer con una llama de esperanza.

Yo sé tu nombre, sé cual es tu verdadero nombre. Te bendijeron como a un santo, pero te coronaron con espinas para terminar en una cruz de jeringas usadas. Te azotaron hasta sacarte las alas, dejándote los huesos al aire, y ahora caminas encorobado como si hubieras perdido la decencia. Esos ojos salvajes nunca los supieron domar, renacieron de las llamas más oscuras y terminaron presos del pánico. Tienes algo distinto a todos esos idiotas que se creen mejor que tú, que huyen de tu presencia.

Si te dijera que me he enamorado de tu independencia, de tu forma de libertad que puedo ver reflejada en los charcos... te burlarías de mí, porque soy parte de ti y soy los sueños que aún te quedan por venir. Soy ese que te libera, que hace que corras soltando la adrenalina y que envidies a los que tienen una moto para desplazarse, aunque se partan la crisma. Soy tus propias alas.

¡Narciso! ¡Despierta de tu ensimismamiento y huye de aquí! ¡Alza el vuelo como Ícaro y logra lo que tanto deseas!

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.