Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Lágrimas de ángel.

Este texto tiene como continuación de este otro: http://fallen-porcelain-doll.blogspot.com/2011/11/suena-violinista.html

Esperé que ella lo subiera para hacer yo lo propio...

Ahí que va:




Desde que había tenido conciencia había vivido entre algodones, fríos algodones de hielo. Mi madre siempre intentaba romper la estricta educación que mi padre imprimía sobre mí. Ella desconocía por completo los trapos sucios de nuestra familia, vivía ajena como reina de un palacio lleno de cortesanas que amamantan al rey con pecado, placer deslumbrante y mentiras crueles. Él jamás le dijo la verdad, quién era, y yo osé negarme a ser como él.

Por primera vez había tenido algo importante entre mis manos, una mujer que parecía amarme realmente y no sólo el prestigio de mi familia. No buscaba el dinero. Creí que había dado con la pieza que faltaba a mi rompecabezas, y juro que intenté consentir todos sus caprichos así como protegerla. Ella sabía de mi pasado, mi presente y mi posible futuro. Ambos construimos un mundo, o quizás más bien fui yo con todo mi esfuerzo, para nuestro hijo. Por primera y última vez creí sentir eso que llaman amor.

¿Por qué lo quieren llamar amor cuando se trata de dolor? No veo lo hermoso que pueden hallarle a infinidad de discusiones absurdas, bofetadas y portazos por ambos lados. Todo se incrementó cuando ella me dejó, era demasiado peso ser la amante de un mafioso que traficaba con vidas y armas. Estaba contaminado y no quería un padre así para su hijo, pero ese niño llevaba y lleva mi sangre.

-Lucio.-dije dando el primer trago al décimo vaso de whisky.-¿Dónde coño estás?-pregunté mirando los hielos derretirse en mi vaso, clavando mis ojos claros en ellos y deseando que me los arrancaran.

Siempre me negué a ser padre, a tener responsabilidades pesadas, y sólo porque sabía que se convertiría en lo más esencial en mi vida. Mi hijo era todo, era lo que más quería en este maldito mundo. Ya ella no importaba, no merecía la pena ni recordar su nombre o cuantas veces gimió el mío, porque lo único que me obsesionaba era saber dónde demonios estaba mi hijo.

Pasadas unas horas, envenenado por varias botellas de whisky y vodka, salí a la calle deambulando como si no tuviera casa a la cual regresar. No quería volver y desde temprano me envalentonaba bebiendo en bares, dejando mi hígado machacado por tanto alcohol, y buscando quizás una excusa para ver acogedor aquel apartamento. Mi padre me había regalado una casa inmensa en la ciudad, una mansión estilo italiana, para que educáramos en ella a Lucio. Fue su único y último regalo, poco después moriría a manos de un desgraciado. Esa casa seguía cerrada, porque los pocos recuerdos que guardaba en ella eran discusiones y más discusiones.

Iba por una de las calles principales, los letreros los veía algo borrosos, cuando escuché el llanto de un violín. Juro que eran lágrimas suspendidas en notas musicales, como si el alma de un ángel entrara en pánico y terminara esbozando su dolor en un canto duro y tétrico. Me apresuré, intentando no caerme, y cuando quedé frente al violinista vi que era una chica. No podía ver mucho más, sólo el borde de su vestido negro y un poco de su cabello. Demasiada aglomeración para mí, demasiada, y yo estaba tan ebrio que no me pude mantener demasiado en pie.

Me marché, no podía con las multitudes y menos si me empujaban por mi peste a whisky barato. Lo hice intrigado por la melodía que nos ofrecía, el cielo inclusive se puso de acuerdo y comenzó a llover. Yo simplemente me quedé parado cerca de mi edificio, llorando como un estúpido, y jurándome no enamorarme de otra mujer como aquella. Quería a mi hijo, la odiaba a ella y mi vida se había vuelto un desastre.

Un par de días más tarde decidí dar vueltas por las tiendas, encontrar algo interesante que me alejara de mi pasión por el alcohol. Necesitaba música, libros, películas o alguna revista aunque fuera pornográfica. Mi mente no podía invadirse y dejarse llevar por la alta graduación de una botella. Yo siempre había bebido en exceso, pero mi salud estaba empeorando desde que ellos se marcharon. También comenzó a llover, lágrimas de ángeles, y la melodía de aquel violín volvió a mis oídos. Esta vez estaba sola, sin nadie a su alrededor, y pude contemplarla quedándome atónito.

Su escasa altura provocaba ternura, pero su piel blanca de aspecto frío temor. Era como una perfecta muñeca de porcelana que había cobrado vida. Su vestido de organdí y seda en tono negro, con algunos detalles gris humo, le daban un aspecto de novia que iba a casarse con un difunto. Su cintura era sensual, igual que sus labios y el contoneo de su cuerpo cuando movía sus brazos, como alas, estremeciendo el cielo y la tierra. Su rostro demostraba concentración, tristeza y ruegos que no se atrevía a realizar en alto. Por unos instantes mi alma bailó con las notas que regalaba, así como con las hebras revueltas de sus recogidos cabellos.

Me acerqué, calándome hasta los huesos, para quedar bajo el techado donde se refugiaba. Allí me quedé empapado contemplándola, como si únicamente existiera ella. Los pasos acelerados, de quienes habían olvidado el paraguas, parecían lejanos como de otro mundo. Así como cualquier ajetreo típico de un día de lluvia, salvo el sonido de esta y el de su violín. Mis ojos se volvieron misericordiosos, como los de un buen Dios que admira su obra fascinado.

-Dance D'amour de pequeña libélula vestida con traje de ceremonia oscura, ritual en el cual tus labios besarán flores muertas y las telas de tu vestido serán los pétalos de esta. Pequeña luz cegadora la de tus lágrimas que brotan lejos de tus pestañas, secas como los desiertos más áridos e inexpugnables.-susurré comenzando a cantar añadiéndome al ruido que la envolvía, pero no la desconcentraba.-Has venido al mundo para sufrir, enterrando tus sentidos en las notas de tu caja musical y tú estarás dispuesta a bailar. Dance D'amour para aquellos que mueren en tus labios, palabras crueles que se lanzan como dagas al reflejo descompuesto de tu alma. Eres infeliz y en apariencia deberías ser la mujer más dichosa. Regalas tus lágrimas al mundo, como si fueran gotas de lluvia que calman las heridas de un heraldo metálico. Lunas de miel envenenadas por palabras que no has escuchado nunca. Dance D'amnour.

Ella paró contemplándome, para guardar su violín quedándose callada contemplando la nada. Se aferró a su instrumento con los ojos fijos en un escaparate cercano, después los deslizó hacia mí, y salió corriendo olvidando su paraguas y permitiendo que la lluvia la calara. La imagen de aquella mariposa negra revoloteando como pensamiento que quiere sobrevivir, que necesita la lluvia para hacerlo, me provocó deseos de llorar y a la vez de sonreír. Dejé que se escapara, porque sabía que podía haberla asustado o atormentado. Tomé su paraguas y decidí guardarlo, llevándolo conmigo todos los días, hasta que nos volviéramos a ver.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.