Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Honor, orgullo... como te llames...

Nadie comprendía su forma de ser, sus ojos café llenos de ira acumulada y su sonrisa cargada de ironía. Jamás se pararon unos segundos frente a él para preguntarle qué tal se sentía o qué deseaba, sin embargo eso a él no le importaba. Al contrario que muchos se conocía bien, recordaba cada frase dicha en el pasado y cada promesa que no pudo cumplir. Estaba lleno de sueños que logró y de miles que tuvo que abandonar, aunque apostó duro por todos ellos. Un chico hecho a imagen y semejanza de su estúpida locura.

Podías verlo correr con la moto por la ciudad, como si el mismo demonio le persiguiera, mientras aullaba letras de canciones que nadie conocía. Un loco más, quizás, pero un loco feliz por ser quién era y no un estúpido que miraba cada cinco minutos el reloj. Un hombre que había vivido una infancia terrible, la cual le había marcado incluso los huesos como si fuera una res. Sin embargo, parecía siempre despreocupado y lleno de energía. Podía parecer violento, pero después de cinco minutos a su lado te podía abrazar diciéndote que todo iba a salir bien. Era de esos tipos que te caen bien, pese a su malas formas al hablar.

Solía dar una calada al cigarrillo y pasear por los jardines, veía a los niños ser niños cosa que él jamás fue, y se sentía viejo a pesar de sus veinte años. Un chico diferente, no sólo por su forma de ver el mundo sino también por como lo sentía. Podía percibir cosas que otras personas no tomaban en cuenta. Encontraba la poesía en cualquier cosa, incluso en un papel arrugado y mal tirado a un contenedor de basuras. Era un genio, pero todos lo tomaban por un imbécil más. Un tipo demasiado soñador, que parecía no haber sufrido de verdad en la vida y sin embargo aún lloraba en las noches.

Había vivido pocas cosas buenas en la vida, muy pocas, pero el maldito hijo de perra era feliz. Decía que todo se andaría, que sólo había que seguir intentándolo y no mirar atrás. Los fracasos sólo te recuerdan lo tonto que fuiste, las victorias lo egocéntrico que te volviste y el presente te abofetea con ganas por ambas cosas. Debías ser realistas, todas las cosas no salen bien pero siempre hay algo que sale de puta madre. Y esas cosas de puta madre, esas cosas geniales, eran las que nos debían hacer sentir bien aunque sin bajar la guardia. Siempre había que seguir luchando por otro sueño, incluso por tres o cuatro a la vez, pero con paciencia y sin rendirse jamás.

Un día se marchó de la ciudad. Su moto dejó de pasearse. Nadie lo echó en cuenta hasta que fue tarde. No pudieron encontrarlo ni en el garito donde solía vivir de forma perpetua, ni en el jardín y mucho menos pateando latas. Se había esfumado. Unos dicen que la droga acabó con él, otros piensan que llegó a triunfar en otra ciudad y los más románticos que lo dejó todo por la chica de sus sueños... los más realistas creen que somos nosotros mismos, esa parte que todos dejamos morir y que le podemos dar mil nombres, una cosa que se llama Autoestima y a veces Orgullo u Honor. Sea como sea, no parece encontrarse por estos lugares, si lo ves... dale recuerdos.

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muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.