Esposas en urnas de cristal, atándonos a espinas.
Clavos ardientes que marcan nuestras conciencias,
y que son esas vanas y proclamadas promesas.
Insólito es el hecho de la verdad en tus labios,
ya que tú no eres ni poeta, ni sabio.
Zafio patán con buenas vestiduras,
payaso de circo de terror y pulgas.
Nos conviertes en idiotas, o eso pretendes,
pero el pueblo no calla y por lo tanto no otorga.
Que celebres tu victoria, como si tuvieras el poder
sólo demuestra que eres otro incompetente.
El poder es del pueblo, por y para este.
El poder no está los votos manipulados,
ni en cartas llenas de errores
de políticos que priorizan armas a poemas.
Iros al infierno, de donde no debisteis salir,
hundiros en vuestro mar de codicia,
vestiros con correas de pedigrí
y olvidaros que existimos... Naufragad señores.
El barco se hunde, la democracia zozobra,
pero aquí estamos con la manos alzadas
están blancas, no llenas de la sangre
de cientos de inocentes, de mil verdades muertas.
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