sus labios se abrieron sellando el silencio
con una canción tétrica.
Alas blancas descendiendo frente a tus ojos
bajo la poderosa y cegadora luz de Dios.
Guerreros dispuestos a entrar en combate.
¿No ves sus ojos?
¿No sientes sus pasos?
¿No tienes miedo?
La corneta de Gabriel ya ha sonado.
En el cielo los ángeles no lloran
porque se preparan para la guerra,
buscan venganza contra los seres inferiores.
Somos hormigas y ellos poseen la lupa,
pronto veremos el fin de los tiempos
mientras se alzan contra nosotros.
¿No ves sus rostros?
¿No notas el frío de sus palabras?
¿No sientes el pánico?
Rafael ya no rezará por nosotros.
El escultor ha terminado su obra,
piedra fría que se convierte en cálida
mientras la túnica blanca se vuelve roja.
Surgen de todas partes y te abrazan
mientras el coro sigue sonando
y la muerte baña sus manos celestiales.
¿No quieres huir?
¿Esto es el infierno?
¿No quieres sobrevivir?
Miguel ríe desde lo alto como caemos.
Hipocresía, rezos vacíos en altas iglesias
donde las vidrieras explotan
como si fueran pompas de jabón en la bañera.
Lágrimas de niños, gritos de mujer
y lamentos de los hombres más aguerridos
porque el fin está cerca.
¿Escuchas las campanas de la catedral?
¿Has visto las altas y oscuras nubes?
¿No sientes la lluvia de alas que cortan como cristales?
El fin ha llegado, Uriel ya está aquí.
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