Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Final

Sus alas finalmente cayeron,
sus labios se abrieron sellando el silencio
con una canción tétrica.
Alas blancas descendiendo frente a tus ojos
bajo la poderosa y cegadora luz de Dios.
Guerreros dispuestos a entrar en combate.
¿No ves sus ojos?
¿No sientes sus pasos?
¿No tienes miedo?
La corneta de Gabriel ya ha sonado.

En el cielo los ángeles no lloran
porque se preparan para la guerra,
buscan venganza contra los seres inferiores.
Somos hormigas y ellos poseen la lupa,
pronto veremos el fin de los tiempos
mientras se alzan contra nosotros.
¿No ves sus rostros?
¿No notas el frío de sus palabras?
¿No sientes el pánico?
Rafael ya no rezará por nosotros.

El escultor ha terminado su obra,
piedra fría que se convierte en cálida
mientras la túnica blanca se vuelve roja.
Surgen de todas partes y te abrazan
mientras el coro sigue sonando
y la muerte baña sus manos celestiales.
¿No quieres huir?
¿Esto es el infierno?
¿No quieres sobrevivir?
Miguel ríe desde lo alto como caemos.

Hipocresía, rezos vacíos en altas iglesias
donde las vidrieras explotan
como si fueran pompas de jabón en la bañera.
Lágrimas de niños, gritos de mujer
y lamentos de los hombres más aguerridos
porque el fin está cerca.
¿Escuchas las campanas de la catedral?
¿Has visto las altas y oscuras nubes?
¿No sientes la lluvia de alas que cortan como cristales?
El fin ha llegado, Uriel ya está aquí.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.