caminando por la cuerda floja,
sigo con la máscara que me regalaste.
Soy el bohemio que anida en tus recuerdos.
Nací de tu última lágrima y germiné en tu almohada,
terminé arrastrado hasta tus labios
y te amé como si fuera un hombre real.
Soy el vampiro que te desea con ansiedad.
Mágicos encuentros en una lluvia de plumas
de las alas de cuervo que una vez me arrebataron,
las uso como si fueran pétalos de rosa y cerezo
para que escriban palabras imaginarias en tu pecho.
Soy el que soy, un ser sin escrúpulos
que es discípulo de la verdad y la fantasía.
Hijo de magos, noche y libros de caballería...
escritor de sueños en sábanas de seda.
Mis manos e mueven gracias a cuerdas de guitarra,
mis pies se deslizan gracias a notas musicales,
y mis dedos señalan tu corazón con una sonrisa
mientras pronuncio una vez más tu nombre.
Te amo, es lo que quería confesarte
antes de sentir las gotas de lluvia
que caerán nada más llegue el alba.
Te amo, a pesar de mis más de cinco siglos.
He vuelto a saber qué es el amor,
que renacido para conquistarte con poesía,
prosas enigmáticas y palabras que no diré.
He regresado como lo dictó un sueño que tuviste.
Nací en tus deseos de sacrificada poetisa,
en las ansias que no pudiste reprimir
y en aquellos días oscuro donde el día se hizo noche
cayendo así este hechizo sobre ti.
Canción de hipnosis para la dama de rojo,
canción para la muchacha de labios carnosos
y ojos de caluroso café tostado.
Canción de amantes te entrego en caja sin música.
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