las notas musicales de mi piano recuerdan que te amo.
He pensado mil veces en huir como un cobarde,
igual que siempre he hecho y que aún hago.
Sin embargo, aquí estoy plantado ante tu ventana
con un clavel que es rosa azul y una mirada de gato perdido.
La lluvia cae estrepitosamente sobre mi rostro,
pero las estrellas han decidido iluminar mi camino.
“Porque yo te quiero, te amo y quiero cuidarte”
Es palabrería fácil que no me sale,
ni aún hoy que venía dispuesto a todo
y había cargado mi baúl de sueños con buenas teorías
de “porque esto es un amor imposible,
pero me gusta soñar que un día rozaré tus labios”
Notas de violines en sueños tan dulces, como amargos,
que no paran de sonar mientras te observo.
No sabes por qué me muevo extraño
ni la causa de mis amagos.
Pues vine en una góndola empujada por libélulas,
dispuesto a decirte que te amo, a secas,
mientras perdía por el camino mi confianza y la fuerza.
Ahora que te tengo frente a mí, radiante como cada anochecida,
me siento idiota y sólo pienso en mi huida.
Nos vemos otra noche, tal vez con un clavel de verdad y con palabras que no pierdan fuelle... pero que sigan siendo sinceras... hasta más ver... musa, diosa o mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario