Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

viernes, 14 de octubre de 2011

Años 20

Era una noche desapacible en la ciudad más asquerosa en la que había puesto mis pies, una ciudad de dementes y absurdos canallas. Encendí mi cigarrillo calando con ansiedad la nicotina, mis decrépitos pulmones necesitaban calmar los nervios de mi estómago. La lluvia caía con rachas de aire más fuertes que mis bocanadas. Yo estaba resguardado, aunque calado de pies a cabeza.


Había estado deambulando de aquí para allá, gastando aún más las zuelas de mis viejos mocasines. Se había producido un crimen y yo debía investigarlo, era el único que no estaba corrupto en aquella dichosa ciudad de ratas.

A mis espaldas estaba el cabaret, un antro donde chicas bonitas bailaban para borrachos que ahogaban sus penas en vez de enfrentarlas. Los cobardes son así, son ratas que se ahogan en whisky y cuentan batallitas de guerras que ni siquiera supieron empezar. Gilipollas.

Dudaba en entrar de nuevo. Minutos atrás había entrado y me había quedado sin habla. Y era difícil callar a un bocazas como yo. Pero aquel hermoso bombón, o sirena, me había engatusado con su contoneo y sus lamentos en clave de blues desesperado. Una chica así, que fumaba de esa forma clavándote las miradas como dagas, no se encontraba todos los días. Era la reina de la miseria. Joder, me había enamorado de aquella chica de labios sensuales y bucles dorados. Una de esas chicas de revistas que sólo pueden ser soñadas.

Y entonces escuché uno, dos y tres tiros. ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG! y mi pecho se llenó de medallas parecidas a gardenias rojas. Dicen que me encontraron muerto con el cigarro en los labios. Pero nadie puede decir que mi última visión fue la del ángel de muerte.

Aquella chica no sólo cantaba bien, sino que también tenía una endiablada forma de agarrar el revolver. Muerto a manos de una sirena.






Dedicado a Samuel Delgado.

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muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.