Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Los canallas también amamos.

-¡Caradura! ¡Canlla! ¡Golfo! Y todo lo que tú quieras.-dije buscando el mechero, aún tenía el cigarrillo en mis labios. Al parecer no me diste una bofetada fuerte, sólo una leve caricia, porque él no se desprendió, tampoco mi sonrisa y ni mucho menos mis ganas de reírme de mis desvergüenza.-Sabes bien que daría cualquier cosa por tus besos, como por el movimiento de tus caderas.-comenté antes de encenderlo y darle una calada. Estabas asombrada, no había ido detrás tuya y aunque estuvieras de espalda mostrándome tus sutiles curvas, podía adivinar tu cara descompuesta.-¿Por qué no me sirves otro whisky mientras sigues insultándome? Si quieres, puedes abofetearme por sonreír de lado como perro viejo... de esos que todo se le vuelven pulgas y se rasca con gusto.-diste un par de pasos hacia la puerta y sólo solté aquello, antes de reírme a carcajadas.

Me tiré hacia atrás en aquel sofá viejo que tanto me gustaba, por muy viejo y fuera de lugar que estuviera en aquel loft tan moderno. Era un escritor de éxito, al fin lo había logrado, y tú seguías siendo esa chiquilla con miedo a ser hipnotizada por el encanto de mis palabras. Ilusa, frívola y todo lo que quisieras por fuera... pero una miedica chillona que no paraba de correr escandalizada, sonrojada y mil veces ultrajada por miedos inútiles.

-No voy a ir detrás tuya, si te quieres ir vete.-sentencié antes de echarme una honda calada.

Podía ver sus caderas, las cuales estaban más marcadas que cuando éramos críos. ¡Qué tiempos aquellos! En los cuales te amé en secreto y deseé que fueras mía, mientras tú te quejabas de amar a personas que no se lo merecían. Y bueno yo, yo era ese chico que terminaba con fulanas engreídas que se suponía que me amaban, yo las amaba y vivíamos en un feliz cuento de hadas.

-Así que ya sabes, sal de tu parsimonia de mujer distinguida y vete con la frente bien alta mientras me río de mi desfachatez. He sido sincero, te he dicho que me he acostado con cientos en esta vida de mierda. No he dicho mentira alguna.-te llevaste una mano a la boca, creo que intentabas no chillar.

Iba a soltar otra risotada, pero te giraste con los ojos llenos de lágrimas. Yo permanecí estoico, era ahora o nunca.


-Si te has sentido una más, lo siento.-comenté con cierta amargura, solté el humo como un dragón y apagué la colilla en aquel cenicero atestado de tanto cáncer para mis pulmones.-Tú no me has preguntado si eras la primera o la última, sólo me has dicho si tengo experiencia en esto del amor... y como suelen llamar a follar por ese apellido, pues te he dicho lo que hay.

Tomaste aire, en esos momentos no sabía si ibas a venir hacia mí para darme otra buena bofetada o para besar mis labios con sabor a cenicero. Sin embargo, puedo asegurarte que jamás te he visto tan atractiva. Sus cabellos estaban algo más largos que hace unos años, tus pestañas se veían hermosas y te daban un encanto de mujer fatal que otras no tenían. Pero, tu cara seguía siendo de muñeca y tus labios tan pequeños y dulces como siempre. Deseé abrazarte y arrodillarme derrotado. ¡Dios santo! Te amaba tanto, te amaba. Yo, este desheredado del todo y la nada... yo... te amaba. Jamás te habías dado cuenta hasta ahora, podía notarlo, y te pilló tan de sorpresa como encontrarme en aquel bar tras tantos años. Tú y yo, de nuevo como antes.

Y atesoré ese momento en el cual te acercaste, sonreíste y me besaste la mejilla. Como también esos pasos por las calles hablando de tantas cosas que había olvidado. Me contaste que leíste mi novela y te sentiste identificada con ella, pero que tú no serías tan idiota y te hubieras dado cuenta que él te amaba. Cariño, eras y seguirás siendo idiota. Eras tú, y yo era yo.

-Así que dime encanto ¿vas a desnudarte o a salir corriendo muerta de miedo?-frunciste los labios notando que el encanto se desvanecía y volvías a tener frente a ti a un demonio, pero los demonios también tenemos encanto y mucho carisma.-Tienes miedo de enamorarte de un vividor, de un imbécil. Pero este imbécil trata mejor a las mujeres que esos caballeros engominados que dicen tener muchos modales, esos que suelen trataros como putas en la cama y luego se largan con su mujer, sus hijos y el perro que les ladra.

Suspiro de resignación, movimiento de cabeza y después te quedaste estática. Caíste en la cuenta, esos poemas eran dulces recuerdos para mí y amargas emociones ahora para ti. Te amaba y no lo supiste, me dejaste ir de cama en cama y que me fundiera en las piernas de ¿cuántos amantes?

-Anda, dime algo y no te quedes ahí como maniquí.

Viniste a mí y me besaste. Ese beso me pilló tan de sorpresa que prácticamente no supe reaccionar. Tus besos eran más dulces y fieros en la realidad que en mis tórridos sueños. Tus besos, no los de otra, eran los que sentía... y dios... fue mejor que cualquier sexo rápido en un ascensor estropeado.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.