Besaría tu frente, tomaría tu pequeña mano y sonreiría como nunca.
Reconocería que esta extraña paz de carcajadas nos uniría,
así como lo ha hecho la lucha contra los gatos sin sonrisa.
Seremos magos de baritas fosforitas en Oz,
prepara bonitas botas de plataforma para no volver a casa.
Prepara tu sonrisa para burlarnos de los reinos “muy, muy lejanos”
y compra tijeras para Rapunzel, necesita nuevo estilismo.
Eres la condena del no puedo porque yo no lo valgo,
yo soy el príncipe del capricho y del chocolate con nueces.
Hemos venido a este mundo a sacrificarnos,
pero nuestras espadas no quieren seguir hablando.
El sacrificio será más bonito: todo por el arte y por divertirnos.
No hará falta que Campanilla venga con nosotros,
viajaremos lejos a jugar con desconocidos animales.
Te invitaré a un paseo en dragón blanco,
o quizás te animaré a que recorras conmigo el laberinto.
¿Jareth estará en casa o habrá salido?
Creen que nos tocó perder y frustrarnos,
pero bien sabes que ganamos de nuevo.
¡Es divertido ganar cuando piensan lo distinto!
Te encontré perdida entre una manada dominantes lobos,
yo un vampiro con condición de humano.
Vestía de rojo y tú pintabas tus ojos de verde.
Mi piel pálida la confundiste con la nieve,
pero pronto te diste cuenta que sólo era un idiota.
Soy el payaso el circo de los “nunca jamases”
y tú serás la bailarina del “cuento que no terminó con perdices”
Toma mi mano y deja que la música suene.
Te invito esta vez a un baile con música estridente,
de esas que dicen que ya está olvidada.
Seremos reyes del heavy, glam y de cualquier locura.
Te vestirás de mariposa y yo quizás de hijo de la Luna.
Beberemos grandes vasos de licor de menta
y engañaremos todos porque diremos que es absenta.
Fuertes lazos de amistad fundida con una sonrisa.
Ninfa del todo lo puedo, porque así quiero.
Rey del imposible mundo de los sueños hambrientos.
Risas al borde de un amanecer epicureo.
Vende, rojo y quizás negro para el país de los sueños.
Cuenta el cuento que jamás te susurré,
luego vente a bailar conmigo un tango a ritmo de claqué.
Tú y yo, una bonita amistad...
yo me quito el sombrero y tú sacas el conejo que buscaba Alicia...
Por cierto ¿quieres té con pastas? La liebre nos espera...
allá en mi barco en alta mar de la noche que no acaba.
¡Vamos pues! Tomaremos una taza de cacao de amapolas.
Algún día te regalaré un ramo de tréboles. Siempre tendrás buena suerte, aunque los deshojes como pequeñas margaritas.
Esperando como recompensa una sonrisa y una bolsa de pipas.
Te quiere... tu falso padre
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