ese que contemplamos como si fuera el primero,
te besé y te juré no pedir más de tus labios.
Pero eres adictiva, como un dulce néctar.
Mi amor, eres como un paquete de chucherías...
por mucho que digas que sólo sea una, mientes.
Sabes que mientes, te engañas, y atrapas otra.
Hoy he probado moras ácidas
y fresas demasiado dulces.
En este azul oscuro, casi negro, siento miedo.
Te dije que te dejaría volver a nacer,
que cuidaría tus alas y sería el misionero.
Yo te buscaría en la jungla de tu adiós,
y buscaría misericordia en cada desperar.
Mi amor, ayer te maté y hoy renaces de nuevo.
En el rojizo amanecer de tus muñecas rotas,
esas que son tus alas y tu alma de porcelana...
como ese antifaz que te colocaste para no ver nunca más.
Azul casi negro, era tu corsé, y terminó siendo violeta.
Te besé dulcemente en los labios y sobre tus ojos.
Abracé tu boca con cariño prohibido y palabras frías.
Mentí, mentí... mi amor yo te mentí.
Cada atardecer próximo o lejano pediré un beso...
tú te irás a dormir, morirás un poco, y al despertar... pediré otro.
Y cuando no te des cuenta, en esos segundos muertos avistando la nada, morderé tu cuello... así te marcaré como mía... y la venda de tus ojos caerán sobre tu regazo... cobrarás vida, dejarás de ser muñeca y serás bailarina de pies cansados.
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