¿Recuerdan todos ustedes el revuelo que causó hace unos años cierto impuesto en los cd's vírgenes? Sí, ese que a todos, sólo por comprar un cd virgen, ya teníamos intenciones probadas de robo (o delito). Todos los que compramos un ordenador, un nuevo reproductor, una televisión nueva o cualquier otro aparato que reproduzca o copie películas, música o fotografías... teníamos pensado robar.
Y todos nos indignamos, la política (o más bien el ministerio de cultura) se indignó más al ver que reaccionábamos negatívamente. Pero nada hicimos, simplemente pasamos por el aro porque necesitamos guardar el trabajo de clase, las fotos de la playa o unos textos que hicimos a nuestras parejas. Pasamos como gilipollas y tragamos.
Todos como corderos balábamos al son de la música. Aceptamos que se apropiaran de las fiestas de nuestros pueblos, centenarias algunas, y todo porque un tipo con corbata, y poco autoestima, se ponía a repartir multas. También tragamos que en concierto en beneficio por la infancia o causas justas apareciera ese señor, se hiciera con la recaudación imponiendo multas o un tanto por ciento para sus autores... aunque esos autores no estuvieran inscritos a su sociedad (la SGAE) o fueran cantadas por el propio autor.
Y así vivimos, vivimos en este país made in culturetas de medio pelo. Vivimos, o más bien mal vivimos. La cultura se veía prisionera. Las películas españolas, cada vez más patéticas y malas (sólo hay que ver la que dirigió la grande y majestuosa Ángeles Sinde... ministra de incultura), se hacían con enormes cantidades de subvenciones, dinero público que todos pagamos, y que luego tenían la desfachatez de cobrarnos entrada... Pocas películas españolas eran o son realmente buenas, porque con la subvención no hace falta que tenga mucha taquilla... ya que la recaudación por parte del Estado ya está cubriendo el coste de la producción.
Mientras tanto personas como David Bravo, abogado y concienciado con la causa porque representaba a autores afectados por la temida SGAE (la del señor con poca autoestima), intentaban convencer a la opinión pública y a los políticos que copiar un cd a un amigo no era un delito, y si lo era no se podía comparar con atracos o palizas. Incluso este abogado elaboró un libro con mucha ironía, y sobretodo con veracidad y contundencia, llamado “copia este libro” el cual estaba y está bajo LCC (una licencia gratuita que permite que la obra sea copiada y difundida, siempre y cuando se le de crédito a él como autor... y que cientos de pensadores en la red utilizan)
Poco a poco nos fuimos indignando. La crisis económica hizo que consumiéramos menos cine, menos música y menos conciertos. Todos nos vimos como único remedio contratar internet, y el que lo tenía pues un paso que se ahorraba, y bucear en la red de redes para buscar ocio barato o gratuito. Así fue como SINDE tuvo la brillante idea de comentar que debería penalizarse, sin juicio alguno, a las páginas web con enlaces a descargas directas o programas como Emule (seamos sinceros, todos lo hemos usado alguna vez). Y no evitó que la SGAE quisiera cobrar a las peluquerías e incluso estuvieran tentado en hacerlos a otros lugares donde se encendiera cualquier emisora o dieran play a cualquier cd.
Entonces, un día... el primer día de Julio... asaltó la policía la sede de la SGAE y detuvo a nueve de sus altos cargos por robo. Sí, porque robaron el dinero del mencionado Canon Digital, así como el dinero de multas y asombrosos beneficios de otras medidas poco amables, para sus propios bolsillos. Los autores, los que más dinero han ganado con todo esto, siempre los han apoyado y ahora intentan buscar presunción de inocencia para ellos y sus amigos... lo siento, pero ellos nos llamaron ladrones cuando siquiera comprábamos un cd para grabar música bajada de Internet (que también se puede bajar legalmente pagando un precio por cada canción o cd completo).
¿Es Justicia poética o Ironías del destino? Tal vez ambas.
Espero que la justicia los encarcelen y les hagan pagar por las persecuciones que ellos han cometido contra nosotros.
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