Haré un alarde de sinceridad desde el inicio. Como ves, aún hoy en día existen hombres, caballeros, que con poca o mucha diplomacia ponen a engendros como tú en su sitio. Porque, a veces esa parece mi misión... poner a engendros como tú en el sitio del cual no debieron jamás salir. Ahora tú eres quién decide, si leer o simplemente irte menospreciando a quien crees tu rival...
Sí, para ti soy tu rival y para mí tú eres un mísero niño asustado. Aún tiemblas pensando que puedo ir a por ti, estés donde estés, y aparecerme como fantasma tocando el piano burlándome de ti. Podría hacerlo, pero ese no es mi estilo. Como bien sabes, mi mayor don es decir lo que pienso comprimido en palabras y estas se difunden en papeles, impresos o digitales, que terminan bombardeando tu cerebro.
Pongámonos en antecedentes...
Reconozco que cuando me hablaron de ti la primera vez no me causaste buena impresión, más bien te maldije y supe que desde ese momento tendría que cargar con tu nombre. David, te creías poder vencer a Goliat y terminaste sepultado por la pluma de Quijote. Porque ya desde el primer instante en el cual nos cruzamos supe que tú serías mi grano en el culo, lastimosamente me equivoqué... incluso un grano en el culo tiene cierto placer sádico cuando lo notas.
Pensarás que te envidio, pero no puedo envidiar un cuerpo enclenque, unas gafas mal graduadas y una nariz tres veces más grande que tu rostro. Yo no soy un seductor, pero puedo decir que no posees nada físico que yo pueda envidiarte. Obviamente mentalmente tampoco tengo mucho por lo cual llorar, más bien tienes tú mucho que envidiarme. Solías decir que sólo era letras, y más letras, pero te he demostrado que soy más real y palpable que tu estúpidos huesos de niño repelente made in google.
Detesto a los hombres que denigran a la mujer. Machistas e insolentes que se creen que lo que desea una mujer es lo que tienes entre piernas, y la verdad mi querido gusano... ese pequeño guisante al que tu llamas pene no lo desean. Desean que las escuchen, que las protejan y a la vez mantenerte estoico hasta que veas que necesitan una mano. Ni son pétalos delicados de flores de cerezo ni muros de hormigón. Son mujeres, complicadas y complejas tan distintas una de otra que te asombrarías. Ni siquiera son iguales pasados unos meses, van en continuo cambio y uno debe adaptarse. Comprenderlas no es sencillo, jamás he llegado a entender todo lo que desea una mujer... ni amigas, ni amantes y ni mucho menos mi madre. Pero las respeto, las admiro y las apoyo. Tú sólo quieres abrirlas como si fueran una lata de conservas y ahí echar tu leche condensada. Estúpido, ingrato, infeliz y desdichado... cualquier sinónimo me es valido pero el de gilipollas te sienta tan bien...
Aprende esto y métetelo bien en la cabeza: una mujer es un igual, es una persona y tiene sentimientos... tú no puedes comprarlos, ni modificarlos y ni mucho menos usarlos. Eres escoria.
Sé que no leerás esta carta, dudo que llegue a tus ojos, pero ha sido delicioso escribirla. Todo un placer exponerla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario