Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

domingo, 31 de julio de 2011

Dos desconocidos (Parte 2) FIN

No lo dudé ni un segundo. Si dudaba en ese momento sería estúpido, porque realmente ella merecía la pena. Terminé por quitarle toda la ropa, mi boca se pegó a la suya mientras mis manos ásperas acariciaban su suave piel. Aún estaba acorralada contra la puerta temblando y deseando que yo lo hiciera.

La llevé a la cocina besándola, desafiando a mi instinto de hacerlo de cualquier forma. Cuando la subí a la encimera me quedé observándola, pero sólo unos segundos. De inmediato comencé a lamer su cuello, dejando besos hasta sus pechos y allí acabé succionando sus pezones. Ella gemía bajo, su respiración se aceleraba, si bien eso sólo acababa de comenzar.

Abrí sus piernas en un momento que no lo esperaba. Empecé a mordisquear sus muslos antes de lamer su pubis rasurado, justo antes de introducir mi lengua. Quería estimularla, hacer que se pusiera a tono al igual que yo lo estaba sólo con verla. Por eso, terminé introduciendo uno de mis dedos mientras con mi boca estimulaba su clítoris, buscaba sus gemidos y los encontré. Gemía cerrando las piernas aunque deseaba abrirlas. Sus manos se aferraron a mi cabeza pegándome más a ella, tiraba de mis cabellos y lo hizo con fuerza al notar un segundo dedo.

Terminé por bajarla dejándola frente a mí. Su rostro era la expresión del placer y el descontrol. Sus cabellos estaban algo revueltos y su mirada suplicaba que no quería dejar de sentir todo aquello. Acaricié su rostro con una de mis manos y con la otra bajé la cremallera de mi pantalón, de la bragueta saqué mi miembro que iba despertando poco a poco.

-Quiero saber si tus labios se sienten tan bien como saben.-murmuré antes de pegarla a mi miembro y hacer que aceptara dentro de su húmeda boca.

Su lengua se pegaba a mi miembro, sus labios apretaban con deseo y mis caderas empezaron a moverse. Sus manos se aferraron a mis pantalones y las mías a su cabeza. Era como sentir el paraíso con las puntas de los dedos. Hacía tanto que no sentía un buen oral que prácticamente había olvidado lo que se sentía.

La aparté sonriendo mientras sentía que ya habíamos esperado demasiado. Agarré mis pantalones y saqué la caja de condones que habíamos comprado. Me coloqué uno, pero ella no perdió el tiempo y se subió sobre la encimera.

Ahí mismo, en su cocina, entré en ella abrazándola y sintiendo como sus piernas me rodeaban. Había al fin conseguido encontrar el placer perdido. Besaba sus labios y sentía como temblaba en cada movimiento lento que le regalaba. No iría rápido, quería disfrutar del momento al menos unos minutos.

Sus gemidos me hicieron aumentar el ritmo, buscando su placer y el mío. Pronto noté sus uñas enterrarse en mis hombros, para luego sentir una de sus manos tirando de mis cabellos. Me movía desatado después de unos minutos. Cada embestida era certera, buscaba que gritara y lo logré. Sus besos se volvieron más sofocados, así como nuestra piel ardía y el sudor se hizo presente bañándonos. Exploté en un gruñido y ella en un alarido.

Sin embargo, aunque me vine no tardé en llevarla a su cama, no sin agarrar antes el paquete de preservativos, y proseguir entre juegos y caricias. Mis labios se pegaban a sus pezones mientras aún intentaba recobrar la consciencia. Mis manos jugaban sobre sus muslos y entre estos. Tres de mis dedos entraban y salían de ella, más otro que estimulaba su clítoris. Y entre esos juegos ella me excito e hizo que volviera a quedar duro de nuevo.

Se lo hice en aquella cama que había sido comprada como nido de amor, lo hice de una forma desquiciante y desesperada. Cuando acabamos me quedé dormido, igual que ella, agotados por tanto sexo y tanto desenfreno.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.