Te haré el amor con asco. Te besaré sin apetito. Y aún así desearás más de mis besos. Porque el ser humano codicia lo que no tiene y cuando lo posee no le da valor. Es el motivo de las guerras, el desprecio a la vida y los sentimientos. Así que, por la paz, dame tu alma. Entrégate a este príncipe de la oscuridad.
Lo tentador es más hermoso que lo ofrecido. La gratitud no es una virtud, sino una estupidez. Para que tú me tengas a tu lado debes pagar un alto precio, algo que sabes que jamás se te devolverá. Y eso, únicamente eso, te hace caer. Así que, por la paz, olvidate de la bondad.”
Dije aquello desde mi hermoso santuario, sentado en mi caro trono y con mil lámparas de aceite iluminando la intensa oscuridad de los infiernos. Mis ojos se clavaron en mi presa, él tan sólo asintió arrodillándose ante mí.
-Te daré mi alma a cambio de las riquezas.-susurró.- de tus favores.-añadió temblando aún más.
-¿Sabes dónde tienes que firmar o debo de indicártelo con una cruz?-pregunté tirándole el contrato en el cual podía leerse “vendo mi alma a cambio de lo que creo que me dará felicidad”
Y así me gané su alma, otra más...
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