Los fracasos de la juventud quedaron atrás. Poco a poco caminabas a paso lento por la senda de la madurez. La infancia era tan lejana que ya casi ni la recordabas, tan sólo los buenos momentos en los cuales sonreías. Y allí, allí comenzó el vacío que únicamente ella supo aliviar.
¿Y cómo es eso llamado amor? ¿Los demonios como tú terminan sintiéndolo? ¿Recuerdas como comenzó?
No sabes responder, tan sólo que ella vino en el momento oportuno y te rescató... así como rescataste tus sueños y te diste cuenta que jamás murieron. Y aunque el mundo no es negro, puede ser gris porque alguna luz ilumina en las noches que siempre te acompañaron.
Nadie te quiso, no eras un hijo esperado... pero el destino te ha dado su lugar, un momento de felicidad para que tomes fuerzas y prosigas.
Todos hemos tenido malos momentos, pero no hay que recrearse con ellos hasta volverlos un quiste... sino aceptarlos, seguir el camino y esperar algo bueno a cambio...
Has encontrado la amistad, el amor y metas cumplidas... todo porque no te has dejado vencer... sólo porque tu testarudez te dijo que siguieras entre las lápidas de esta ciudad sin nombre. Lápidas de todos aquellos que han dejado que su alma muriera... que se las llevaran a los infiernos más oscuros...
No eres un héroe... ni deseas que te llamen de esa forma... sólo eres un humano cumpliendo la misión antes que se cumpla tu tiempo...
Tic Tac... queda poco... cada día menos... y un día tus recuerdos sólo seran segundos en la memoria de otros que te conocieron.
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