Aunque quieras gritar no podrás, estarás paralizado y esperarás tu muerte.
Yo estaré ahí, porque yo seré el verdugo.
Nadie te echará de menos, nadie.
Mis dientes se clavaran en tu garganta, desgarraré tus arterias y beberé haciéndote un pobre diablo...
Lo último que sentirás es un dolor agudo, que te mueres y aún no sabes porqué te elegí a ti.
Lo hice porque eras el más estúpido de la manada ¿no escuchaste jamás eso de la ley del más fuerte?
Eres pasado, sólo un cadáver más sin identificar en esta enorme metrópolis.
Se feliz, dulces sueños insignificante criatura.
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