Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

jueves, 22 de julio de 2010

Amantes extraños - Sueños y Realidades (parte 1)

El teléfono sonó, simplemente sonó. Mi hijo ya dormía hecho un ovillo junto a mí aferrado a uno de sus peluches de dinosaurios. Acaricié los cabellos de Asahi mientras descolgaba. Sabía quien era, esperaba esa llamada para creer realmente que todo estaba sucediendo.

-Esperaba tu llamada.-dije en susurros.-No puedo hablar demasiado alto, Asahi tiene el sueño ligero.

-Se acaba de ir.-era lo que necesitaba oír.-¿Podemos vernos por la mañana?

-¿Y porqué no vienes aquí?-pregunté levantándome de la cama.-Si se levanta Asahi podemos decirle que vienes de visita y por la mañana podemos hacerle creer que fue un sueño.-antes que pudiera decirme que no, rechazando mi oferta, seguí.-Por favor, no digas que no. Necesito tenerte a mi lado después de todo. Teru, por favor.

-Voy para allá, no iba a negártelo.

Eran prácticamente las doce de la noche. Ya era demasiado tarde para que viniera solo por un lugar tan desierto como era mi barrio. Me quedé en el balcón fumándome un cigarrillo mientras intentaba concentrarme en cómo controlarme frente a Asahi, él no debía saberlo.

Regresé un momento al dormitorio y allí estaba en la misma postura. Parecía feliz en sus sueños, seguramente tenía todo lo que deseaba, todo aquello que yo jamás podría darle por mi salario. Era imposible darle demasiados caprichos, pero siempre había pensado que era mejor así porque le haría madurar y comprender el valor del esfuerzo.

Decidí que tenía que esperar en la puerta del edificio, él no podía despertarse por el timbre. Así que tomé unos jeans y bajé. Tan sólo tomé las llaves, el mechero, los cigarrillos y nada más. Estaba descalzo y ni sentía el frío de las losas que pisaba.

Llegó pasada una media hora en su vehículo aparcando en la cera contraria. No pude contenerme, sonreí sintiéndome victorioso frente a ese tal Yuki. Lo tenía de nuevo frente a mí sin saber como comportarme, pero por inercia le tomé del rostro aproximándome a él mientras le contemplaba un poco más cerca.

Terminé por besarlo allí mismo, sin miedo alguno a que nos viera alguien. Era algo tarde, todos los del edificio tendrían que ir al trabajo al día siguiente y si no era así no estaban aún por llegar de los locales nocturnos. Aquel beso lo recuerdo mejor que el primero, ya que estaba demasiado ebrio. Sus labios eran cálidos, como siempre los sentí, y tan deseables que deseaba quedarme de ese modo durante toda mi vida. Acabé por tomarlo de la cintura enganchándolo con mi brazo derecho, pegándolo bien a mí. Sus brazos fueron a reposar sobre mis hombros haciéndome sentir en otro mundo, tal vez un universo paralelo donde podía disfrutar de algo cálido por una vez en mi desastrosa vida.

De ese modo fuimos hacia el ascensor, aferrados uno al otro. Mis manos acariciaban su cintura y por completo su cuerpo, mientras que sus manos tiraban de mis cabellos alborotándolos. Pulsé como pude el número del piso, para luego ir hasta la puerta del apartamento. Entre los nervios y las prisas no lograba abrir la puerta, así que él tomó las llaves y abrió.

-Tenemos que controlarnos, no quiero que Asahi empiece a preguntar.-dijo entrando dentro para dejar las llaves en un cenicero de la entrada.

-Vamos al salón.-susurré tomándolo de la mano para sentarlo junto a mí en el sofá.

-Se ha ido dos semanas, tenemos dos semanas para nosotros.-seguía siendo suyo, pero si venía a buscarme a mí era por algo.

-Sí, me dijiste.-susurré antes de besar su frente pegándolo bien a mí.

Pero todo se esfumó. Escuché la risa de mi hijo y la televisión a todo volumen. Se había levantado y encendido la televisión en el canal de dibujos animados. Eran las ocho de la mañana y él ya estaba cargado de energía.

-¡Papá mira! ¡Mira los padrinos mágicos!-gritó brincando en el sofá.-¡Papá! ¡Mira papá!

-Sí, ya veo.-tomé el mando a distancia y bajé el volumen.-Y creo que ha escuchado la cabecera de los dibujos todo el edificio.

-Pero si no se escucha fuerte no merece la pena.-dijo frunciendo el ceño.-Papá ¿existen los padrinos mágicos?

-No, no existen y doy gracias a ello.-comenté tomándolo en brazos.

-¿Por qué?-preguntó mientras me sentaba en el sofá y él quedaba sobre mis piernas.

-Porque ya eres terrorífico sin ayuda mágica, imagina con ayuda.-revolví sus cabellos antes de besar su sien.-¿Qué quieres desayunar?

-Ha llamado Teru, ha dicho que tenéis que ir a no sé que lugar que tú sabes a eso de las cinco.-se rascó la nariz.-¿Dónde vas con Teru? ¿Yo puedo ir?

-No, no puedes ir.-respondí.-¿Y por qué no me pasaste la llamada?-pregunté viendo como resoplaba.

-Porque tú abrazabas la almohada y murmurabas que rico, más y te quiero.-se levantó dejándome a cuadros, había tenido un buen sueño, de los mejores, y frente a mi hijo. Esperaba que cuando creciera jamás me echara estas cosas en cara.

-Tengo que hacer algo importante con Teru, es un proyecto secreto para el teatro, así que no puedo hablar mucho de ello porque eres un bocazas. Aunque no sé a quién se lo vas a decir, pero son órdenes. Así que tú te irás con Max, pasarás la tarde con él y con su hermosa hija Midori. Intenta que no te muerda, pégate bien a Yutaka.-dije revolviendo más sus cabellos.-Ya hay que cortarte el pelo.

-Me gusta así.-respondió antes de salir corriendo gritando hacia la pantalla.-¡No hagas eso! ¡No hagas eso! ¡No!

Le dejé discutiendo con los dibujos y lo hice para pedir un nuevo favor. Max no comprendía porqué era tan urgente, tuve que meterme en el baño y hablar en murmullos. Terminó por aconsejarme que no era sano, que cometíamos un error enorme, y que terminaría jodido. Pero yo sólo podía pensar en Teru, en el dibujo que había hecho mi hijo de los tres como si fuéramos una familia. Sólo podía pensar en eso.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.