Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

viernes, 4 de junio de 2010

E nomine V


Al acabar lo dejaron agotado en la cama. Rodrigo no entendía nada. Él tan sólo había gozado. Sin embargo su corazón seguía perteneciendo a su maestro, su verdadero maestro. Interiormente deseaba que lo convirtiera en un vampiro, que lo hiciera un hijo más de las tinieblas, y pudiera así seguir a su lado el resto de los siglos.

Nuestro personaje principal se personó en la estancia quedando frente al cuerpo maltrecho de su discípulo. Rodrigo lloraba amargamente intentando ocultar su cuerpo mancillado, pero le fue imposible. Su maestro lo había oído todo en la habitación contigua. Observó las mordidas en su cuello y hombros, los arañazos y las marcas de sexo.

-¿Te has divertido?-interrogó con su voz ronca y desapacible. Estaba molesto con su creador y su nuevo discípulo, molesto por haber interferido en sus planes.

-No.-susurró a sabiendas que era una burda mentira, puesto que había disfrutado.

-Ahora también mientes.-dijo tomándolo de entre las sábanas para llevarlo a su alcoba introduciéndolo en una tina de agua sin calentar.-Lávate.

-Lamento todo, lo lamento realmente.-lloraba de forma entrecortada sumergido en esas aguas frías hasta el cuello.

-No lo lamentas, porque gozaste. No soy sordo ni estúpido.-respondió antes de echarle un jarro de agua al rostro.-Despéjate.

-Te amo a ti, te necesito a ti.-dijo intentando incorporarse.

-No quiero hablar más del asunto.-se giró sobre si mismo para marcharse por donde había venido.

-Yo sí lo deseo ¿es cierto eso? Lo que dijo él.-murmuró aferrándose al borde de la bañera.

-¿Y qué si lo es? Tú gozas de él y del infame proscrito que le acompaña.

A tan sólo unos cientos de metros la mujer obtenía una revelación impactante. Desde el suceso de su esposo había estrechado lazos de amistad con una vieja conocida. La otra mujer era esbelta, rasgos intensos de fiera indomable y fuerte carácter. Su belleza inclasificable atrapaba a todos los que la conocían. Su feminidad no estaba reñida con su fuerte intelecto y sus grandes dominios sobre los negocios de alta mar. Ella se llamaba Renata, Renata Iglesias. Su padre había sido capitán de un naviero y su madre era una mujer de clase noble. Ambos se unieron en matrimonio y como único fruto de la unión nació Renata.

Renata y María se habían conocido por negocios. El esposo de María tenía varios contratos navales y empresas que requerían el transporte privilegiado de los buques con los que contaba Renata. María era alguien que desconocía realmente el patrimonio global de su esposo, se sorprendió que fuera más rico de lo que imaginaba. Renata se ofreció exprimir cada moneda para multiplicarlas en negocios que dieran realmente frutos de futuro.

Ese día, el día que Rodrigo descubrió el placer carnal como único vínculo, María obtuvo una sugerente proposición de Renata. Hasta aquel momento nadie jamás levantó tanto revuelo en su mente ni la hizo recapacitar sobre su vida, sobre su trayectoria. Su nueva aliada, y compañera de negocios, declaró su amor por ella y la pasión que reinaba en su pecho. Explicó con todo detalle sus sentimientos y le ofreció que se alejara de los hombres para tomar ella sus propias decisiones, decisiones lejos del yugo masculino y su estúpida creencia sobre las mujeres y su valía.

-No somos mercancía, tampoco árboles que tras dar el fruto esperado no deben ser cuidados.-susurraba próxima a su cuello, tomándola de la cintura.-María, las mujeres jamás seremos comprendidas por los hombres y nos vemos recluidas a sus caprichos.-dijo acariciando con una de sus manos su vientre.-¿Quieres ser madre? Busca un hombre y que te de ese hijo que tanto ansías, pero regresa a mi lado. Diremos que es de tu fallecido esposo y le daremos su apellido. Ten ese bastardo que tanto ansías para que tu herencia no quede desierta, pero no vuelvas a abrir tus piernas para ellos.-murmuró girándola leve para que la observara.-Mírame a mí, tengo tu edad y los hombres nada más me ofrecen tratos estúpidos por un amor coyuntural que durará tan sólo hasta que otra con mejores pechos se pose ante ellos y abra sus piernas.-dijo clavando sus ojos en ella.-Has sufrido mucho María, has sufrido demasiado, y yo puedo darte la paz que tanto deseas.

-No estoy segura.-susurró intentando no dejarse llevar por la necesidad de afecto, de afecto real. Jamás nadie la trató como un ser humano, usualmente era el trofeo.-Déjame meditarlo.

-¿Durante cuanto tiempo?-preguntó apartándose de ella para tomar asiento tras su escritorio, acomodando su vestido.

-No lo sé, no es fácil de asimilar para mí.-respondió caminando hacia la puerta de salida.-Esta noche ha sido demasiado extenuante y el día me aturdió. Necesito descansar.-más bien deseaba huir, necesitaba alejarse y acurrucarse en la cama intentando dejar fluir sus pensamientos.


La siguiente mañana fue un caos en ambas mentes. Tanto el inmortal como la dama se dedicaron a meditar las palabras y actos que se había sucedido en la noche anterior. Fue doloroso para ambos, terrible por momentos y finalmente tomaron las decisiones oportunas. Él pondría en práctica el plan tal cual lo había elaborado y ella iniciaría un acercamiento lento hacia la que hasta ese momento era una amiga, un apoyo. Tomaron sus decisiones tras una noche en los infiernos.

Al caer la noche ambas mujeres se vieron para conversar apaciblemente sobre su relación. Ambas parecían confusas y nerviosas, más María que era la primera vez que se vería expuesta a ese tipo de sentimientos. Renata tan sólo quería protegerla, darle el amor que merecía y hacerla suya. Pero cuando conversaban apaciblemente en el porche de la casa de Renata apareció Rodrigo.

El joven había estado llorando como un niño durante todo el día. Se sentía humillado y vendido a un hombre que amaba a una mujer por encima de todo lo que él podía darle, por encima del amor que poseía para entregárselo de forma intensa y eterna. Bebió durante horas para darse valor, aunque su acto sería la de una rata cobarde. Apareció frente a la casa de aquella mujer tambaleándose.

Ambas quedaron en silencio atónitas por cómo se encontraba el hombre que las observaba desilusionado, cansado de la vida y harto de sentir algo por un gusano que había jugado con él, como hacía con todos. Alzó el brazo y apuntó a María, pero Renata interfirió en el trayecto de la bala y atravesó su cuerpo desde la espalda hasta el pecho. Le atravesó por completo la columna e hizo que su traje color hueso se convirtiera en uno color carmín. María chillaba desolada y temerosa. Rodrigo recargaba su arma intentando tener mejor fortuna cuando él apareció.

-¡Maestro!-exclamó.-¡La seguí! ¡La vi! ¡La detesto! ¡No me culpe por ello! ¡No me culpe!-los ojos del vampiro estaban inyectados en un odio incapaz de ser controlado. Golpeó fuertemente su rostro y lo arrojó al pavimento. Tomó el arma ya cargada y le disparó dejándolo muerto, para luego observar el cadáver y a la mujer que amaba.

El aroma a sangre, a muerte, y sobretodo la sed que desgarraba su garganta, además de su alma. Caminó de forma serena hasta María y el cuerpo sin vida de su compañera. Intentaba controlarse, pero las emociones le invadían. No podía decir que odiaba a Rodrigo, pero era tan sólo un instrumento y no debió tomarle aprecio. Mucho menos podía sentirse firme ante la mujer que amaba, la mujer que tendría que volver loca, y todo porque dio su palabra ante David. Su honor y orgullo estaba en riesgo.

-Permítame.-susurró intentando calmarla, al menos tomar su rostro entre sus manos.

-¡Aléjate de mí! ¡Traes muerte a mi vida!-exclamó.

El sereno se percató de todo y salió corriendo calle abajo buscando a los agentes de la ley, a los que se harían cargo de toda la situación. Él se quedó con sus ojos clavados en ella, ella se sentía un gato acorralado y atrincherado

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.