Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

sábado, 22 de mayo de 2010

E Nomine IV


-¡Cállate!-gruñó golpeando su rostro para luego encajarle contra el muro.-La amas, puedo leerlo en tus ojos.-susurró.-Deseo que la vuelvas demente, la mates en angustia, y luego la conviertas en uno de los nuestros. Será deseable, excitante, será necesario.-murmuró antes de lamer sus labios.-Será tu juguete frente a nosotros.

-Retorcido.-murmuró en un jadeo al sentir su cuerpo aplastado por el de su maestro.

-Siempre ha sido así.

-¡Maestro!-se escuchó gritar a Rodrigo corriendo hacia ellos, intentando en vano separarlos.-¡Maestro!-gritó de nuevo notándose en sus ojos la furia intensa, el odio y las lágrimas por la desesperación.

-Díselo.-susurró David próximo a su oído.-Díselo a él, díselo.-su aliento era venenoso, eran como mil dagas clavándose en su piel. Sentía que su corazón se desbocaba, que su respiración se paralizaba por completo. Él si bien, su maestro, parecía divertirle aquel sufrimiento. Roberto observaba todo desde la puerta del jardín, como si nada importara. Rodrigo seguía sollozando de manera inevitable.

-¡Déjeme!-explotó nuestro mortal en un alarido de dolor. Sus huesos se sentían romperse como si fueran de mantequilla. Mordió su labio inferior notando como su maestro le tiraba del cabello hacia atrás.

-¡Dile!-dijo próximo a sus labios para lamer la sangre de la herida que él mismo se producía.-¡Dile que la amas a ella!

Rodrigo quedó paralizado escuchando las palabras de aquel vampiro. Su maestro, el hombre al cual le había entregado su alma, gemía de dolor entre convulsiones. Aquello debía ser un error. Su maestro era suyo, era el hombre que él había elegido para ser su amante.

-¡Maestro!-exclamó cayendo de rodillas presa del dolor y del pánico.

-David.-su nombre salió entre quejidos lastimeros, cosa que hizo que se apartara observando a su creación.

-Eres un cobarde.-murmuró.-Una rata acomplejada que se desliza entre las cloacas de la sociedad, te crees más listo pero acabas derrumbado pidiendo clemencia.-masculló antes de agarrar por el brazo al humano.-Ambos estáis hecho el uno para el otro... aunque tú sólo juegues con sus sentimientos y no tienes el aplomo y la gallardía suficiente para decírselo.-tomó del rostro a su pupilo e hizo que le mirara, sus cabellos estaban remolinados sobre su frente y su boca manchada de sangre.-Dile la verdad.

-Rodrigo.-jadeó palpando su torso hundido que iba retomando su forma, una curación dolorosa y casi instantánea.-Yo no te amo como esperas.

Rodrigo únicamente agachó la cabeza ocultando su rabia y celos. Todo concordaba en su mente. Recordó la mujer y recordó el ansia de poseerla. Por supuesto vino a su mente aquella noche donde desnudo su maestro corrió por la ciudad, donde lo encontró arrojado en el suelo del jardín jadeando con el rostro como si hubiera visto el paraíso.

-¡Ni siquiera siente placer pensando en ti!-exclamó para luego reír carcajeándose de aquel enclenque que tenía agarrado con firmeza.-Ven, yo si te daré placer real.-susurró en su oído antes de mordisquear su oreja.

-¡Déjalo!-exclamó con furia el joven vampiro.

-No.-susurró.-Roberto y yo le tenemos deparado un castigo ejemplar por interponerse en mis lecciones.

Movió con fuerza al humano, jalando de él. Prácticamente lo arrastraba. Rodrigo no decía nada. Su aliento, como su cerebro, se había paralizado. Su corazón estaba roto, parecía muerto. Era como un muñeco sin vida, un ser sin alma. Lo guiaba hasta su habitación y durante el camino fue desnudándolo. Nada más llegar a la alcoba lo arrojó al colchón. Roberto apareció de la nada y cayó junto a su maestro sobre el cuerpo del sobrecogido muchacho clavando sus incisivos.

-Serás la perra de nuestra cama.-susurró el vampiro más viejo y experto en este tipo de trances.

-Soñáis.-jadeó entre adolorido y excitado.

-Mira como te pones sólo con un mordisco.-susurró el más joven en tono de burla, aquello le resultaba jocoso.

-Hagamos que sienta las sombras.-murmuró el maestro rasgando las ropas que le habían sacado para cerrar sus ojos y atar sus muñecas a ambos lados del cabezal de la cama.

Dejaron maniatado al muchacho mientras sollozaba. Ellos se besaban pegando sus cuerpos fríos y duros como rocas. Eran dos titanes frente a un debilucho hombrecillo que tiritaba. El más joven introdujo uno de sus dedos en el interior cálido, y todavía estrecho, del humano. Su maestro mordisqueaba y lamía a su discípulo desabrochando su pantalón. Sus bocas comenzaron a luchar, sus incisivos tiraban de su piel desgarrándola para lamer el néctar de la sangre.

El humano finalmente sucumbió abriendo sus piernas gimiendo bajo. Su miembro comenzaba a tomar forma. Roberto rió a carcajada, pero el peor era David que contemplaba todo con cinismo. Agarró de la nuca a su discípulo colocándolo frente al excitado miembro. Su discípulo simplemente lo engulló entre sus fauces iniciando una felación lenta. Su maestro fue tras su cuerpo desnudándolo de forma salvaje, para entrar de la misma forma en él.

Los terribles gemidos de David eran alaridos provenientes del infierno, los orgasmos del propio lucifer. El eco de la pasión cegadora recubría el silencio que hasta ese momento mantuvo la habitación, la alcoba se volvió epicentro de un trío desquiciado.

Un segundo dedo se internó en el humano, pero este parecía gozar demasiado y rápidamente el miembro del joven vampiro se introdujo entre sus piernas. Rápidamente su maestro desató a Rodrigo y lo recostó de un lado introduciéndose junto a su alumno. Los alaridos desgarrados del muchacho no impedían a los otros dos gozar. Si bien, esos alaridos terminaron siendo gemidos cargados de placer. Dos bocas lo atendían, cuatro manos y dos miembros dispuestos a destrozar su escasa cordura.

Al acabar lo dejaron agotado en la cama. Rodrigo no entendía nada. Él tan sólo había gozado. Sin embargo su corazón seguía perteneciendo a su maestro, su verdadero maestro. Interiormente deseaba que lo convirtiera en un vampiro, que lo hiciera un hijo más de las tinieblas, y pudiera así seguir a su lado el resto de los siglos.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.