
Recuerdo los viejos tiempos cuando el rock tenía sentido. El rock se creó para decir lo que pensamos y no nos atrevemos. El rock era el escudo, la revolución, la gloria, el poder de una guitarra y la sensación de poder en medio de un grupo de greñudos que repetían tu nombre... ¡puta vida! ¡era la gloria! ¡era el cielo en el infierno! ¡era el paraíso de los bastardos! ¡era la luz! ¡la luz! ¡la puta luz del camino hacia la gloria!
Pero muchos han olvidado la gloria, el salvajismo, la realidad... han olvidado esos míseros cuartuchos... esos estudios llenos de ratas o cucarachas... esos pub de carreteras donde las putas mojaban sus bragas mirándote mientras venían clientes... esos días donde te emborrachabas con ron del barato y whisky de muy mala calidad... con cerveza caliente porque no tenías nevera en el camerino... el camerino en realidad era el cuarto de los fusibles o el mearo... ¡coño! ¡aún así nos sentíamos satisfechos de tocar! ¡de gritar! ¡de sentir todo eso! ¡nos hacíamos sentir vivos!
Sin embargo... ahora a cualquier mierda llaman rock... je... a cualquier porquería. A los glameros se les llama maricas, a los clásicos viejos y a los que fusionan el rock con el metal gilipollas porque eso no se mezcla... ¿qué? el metal sale del coño del rock, de la puta más grande llamada LIBERTAD... esa que ahora la venden como si no importara nada ¡NADA! sólo importa el número de ventas de un cd sin alma, un cd que tiene canciones vacías y que no vale el soporte ni de posavasos... ¡motherfuker!
Esto es lo que oscupo a los de Rock in Rio porque parece que no se enteran que tokio motel, la del paraguas o la shakirina... NO ES ROCK y tampoco puede catalogarse de música.
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