Algo que les cambie la vida, que les guie y les haga sentir jodidamente vivos. Todos. Pero cuando ocurre ese hecho a veces lo intentamos obviar, porque no es lo que esperábamos o simplemente porque no sabemos efrentarlo.
Tú eres mi milagro, tú.
Nadie más que tú has logrado lo que sucede en mi corazón.
Yo que me reía de los libros románticos que escribía, que escupía sobre el nombre del amor y odiaba San Valentín. Yo. Yo era un idiota, un idiota redomado que se acurrucaba en un rincón y rogaba que me dejaran escribir...
Tenía mil tácticas de ligoteo, era el amante perfecto y a veces un capullo. Sexo ocasional con mujeres y hombres, con ambos lo daba todo por igual... pero sin sentimientos que me condenaran. Mil tácticas que no puse sobre la mesa en la jugada que comenzamos, me dejé ganar y terminé desquiciado suplicando que me disculparas... que disculparas que te amaba, que te quería, y que fueras mi única musa.
Tú fuiste mi milagro y no he sabido afrontarlo, vivo condenado por ello y necesito conseguir que me ames para lograr tener mis alas... para poder tener mi alma en paz y sentirme en el paraíso.
TÚ eres todo... Claudia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario