No tienes mujer, ni hijos, ni perro... no tienes nada. Tu apartamento es caro, muy caro, y tienes todo el confort... pero en Navidad, sí esa época que se avecina, no tienes con quien sonreir en una mesa mientras te abrazan, te dan las gracias por el maravilloso pavo que adquiriste y te recuerdan que la magia existe. No tienes nada, sólo números y papeles de bolsa.
Miserable. Tu vida es más miserable que la del mendigo que evitaste hoy en la entrada. Ese que el seguridad se llevó hacia la cafetería cercana y le invitó a un donut... Sí, ese tipo tiene más afecto que tú, porque da lástima y aunque está loco alguien le escucha por el mero hecho de escucharle... a ti no te escucha nadie si no son órdenes... te temen.
Al final te levantas, abres la pesada cristalera y te lanzas contra el pavimento. ¡POMB! Pero eso es sólo en tu imaginación... sigues ahí bebiendo café, leyendo en el periódico sobre la terrible crisis que por milagro... aún no afectó fuertemente a tu empresa.... pero ese POMB retumba en tus neuronas... ¿lo harás algún día?
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