Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

jueves, 8 de octubre de 2009

La santa daga

Perdido en la oscuridad te busco,
Llevo la lanza en mis manos.
Perdido entre cientos de ciudadanos
Llamándote en clamorosos susurros.




Me levanté en una mañana oscura, de esas que anuncian tormenta, y en los periódicos la trama política de siempre. Cientos de implicados en un caso de corrupción que parecía no acabar, como esas teleseries malas que emiten los domingos en horario de máxima audiencia. Mis ojos castaños recorrían la silueta de los edificios de color plomizo, recorrían el mundo donde no encontraba hueco. Las acusaciones en la radio de uno y de otros, una guerra nueva en un país vecino estaba a espuertas y el fin del mundo sobrevolando la atmósfera.

Terminé metiéndome en la ducha aún con los boxer puestos, necesitaba la liberación del agua helada cayendo sobre mi rostro. Mis cabellos algo largos caían sobre mi frente, mis brazos golpeaban los azulejos y todo mi cuerpo caía al plato de la ducha. Había perdido de nuevo las ganas de vivir, había perdido el amor de mi vida. Alcé el rostro hacia la regadera, dejé que aquellas gotas aliviaran y eliminaran mis lágrimas. Nada me calmaba, salí de entre las cortinas horteras de ducha que me regaló mi madre.

Me dirigí a la cocina y terminé preparándome un café bien cargado, de esos que te hacen un puñetero agujero en el estómago. Quería despejarme, dejar de pensar en mis derrotas. Pero todas las derrotas se acumulaban en el estrecho campo de batalla que era mi departamento. Era mi pequeña cueva, aquella que invadiste un día con un dulce aroma femenino. Allí quedó en un rincón combatiendo, convenciéndome de que perdí todo por impulsos y desde entonces los lamentos estúpidos no dejan de llenarlo todo.

No sé como, pero me vestí y tomé la decisión de ir a buscarte. Tenía treinta años, tú muchos menos. Todo se fue por el sumidero por mi impaciencia, por mi necesidad y por mi estupidez. No te culpo de nada, pero no fueron las mejores formas de abandonarme como si fuera un desecho. Caminé durante horas, me apoyé en algunas esquinas para tomar aire e inhalar un poco de nicotina. Iba armado, tan sólo llevaba mis palabras hirientes. Y entonces te vi agarrada de otro, besándote como si no hubiera un mañana y jurándole lo mismo que me justaste a mí. Quería hacerte daño y tan sólo me lo hice yo al ir a buscarte. Pensé tontamente que encontrándonos te haría sentir ganas de volver y yo te rechazaría, pero al final haría el amago de besar tus labios… así tendría mi honor intacto, mi orgullo más bien, y volveríamos del letargo. Si bien, no pude estar más equivocado. Claro, que se iba a esperar de una chica de diecisiete años estúpida y con la falda demasiado corta. Nada.

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muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.