Caigo precipitándome hacia el asfalto
Me creí ídolo de masas y tan sólo soy hombre de barro
Caigo precipitándome al vacío desde lo alto
Mis memorias alcohólicas es lo que narro
He venido desde el cielo para caer a las aceras
Mis pies descalzos en la cornisa fue lo último
Mi rostro de muñeco perfecto de cera
Se desquebrajó y dejé de ser vuestro mimo
Nadie más, nunca jamás
Nadie más me silenciará
Nadie más, nunca más
El aire me impulsará
Mis brazos se abrieron como alas
Negras y a la vez brillantes
En mi último suspiro se fue mi alma
Caí ante la mirada incrédula de viandantes
Aterrizaje tosco para un cuerpo roto
Mis manos muertas acarician el suelo
Otras tapan mis vidriosos ojos
Y la paz es lo último que noto
Nadie más, nunca jamás
Nadie más me silenciará
Nadie más, nunca más
El aire me impulsará
Mi sangre servirá a poetas como tinta
La que usé para mis últimas palabras cínicas y frías
Es una carta algo distinta
En ella sólo hay una fotografía
Mi sonrisa congelada en un instante
Una sonrisa que tuve una mañana lluviosa
La guardaba entre mis libros en un estante
Todos decían que mi boca era deliciosa
Nadie más, nunca jamás
Nadie más me silenciará
Nadie más, nunca más
El aire me impulsará
Nunca tuve sinceridad de nadie cercano
Mucho menos de ajenos sin escrúpulos
Nunca tuve a nadie que me echara una mano
Fui de la soledad su mejor discípulo
Me hubiera gustado conocer el amor verdadero
Sentir que mi corazón salía de mi pecho
Y notar un calor agudo a pesar de estar bajo cero
Al notar el cuerpo de alguien en mi lecho
Nadie más, nunca jamás
Nadie más me silenciará
Nadie más, nunca más
El aire me impulsará
No quiero compasión
No quiero biblias
No quiero pasión
Quiero ser libre
Dejar libre mis brazos
Caer al fin libre
Dejando el mundo y sus lazos
No hay comentarios:
Publicar un comentario