Abrí los ojos en un día de niebla, mis pies se movían solos entre la multitud que apuraba los últimos minutos de libertad hacia sus oficinas. Me paré dejando que la humedad cayera sobre mis ropas oscuras y mi piel blanquecina, no pude seguir caminando debido a mis preguntas…
¿Y si hoy es el fin del mundo?
Todos tienen una vida. Todos tienen sus problemas. Nunca dejamos de aprender, incluso podemos aprender en el último segundo de vida. Aprendemos lecciones y no las ponemos en práctica. Mi flequillo caía sobre mis ojos, mi mirada café y melancólica buscaba un árbol en el que posarse. La naturaleza no existe en un universo de asfalto, gasolina en el aire y tacones lejanos correteando para subir al bus de las siete. Mañana de niebla, día de lluvia incesante… el invierno había llegado a esta porción de infierno.
¿Y si hoy es el fin del mundo qué haré?
Todos piensan que tienen una vida, pero no es así. Todos creen tener problemas imposibles de solucionar, pero es falso. Nunca hay una vida eterna, como tampoco existen problemas eternos. Las lecciones no las aplicamos y seguimos coexistiendo entre el odio y el recelo. Germinamos con un chip implantado que no impulsa a discutir, odiar y maldecir. Yo sólo odio los lunes. Sin embargo, hay otros que odian a sus propios hijos o hermanos. ¿No es triste?
¿Y si hoy es el fin del mundo y no quiero hacer nada?
No quiero salvar un mundo en el que pocos pensamos. Un mundo que hemos destruido poco a poco y hemos hecho que los animales perezcan por un abrigo bonito para lucir. No quiero este mundo donde mi asma se hace evidente cada vez más. Un lugar donde en vez de curar enfermedades gastamos el dinero en cosas banales y en armas nucleares.
¿Hoy es el fin del mundo?
Una sonrisa será mi mejor despedida. Agradecer mis días aquí y los momentos felices. Tengo todo lo que un hombre necesita para ser feliz. Mis amigos, ellos sabes quienes son, vendrán a mi casa para darme un beso de despedida en la mejilla y yo un abrazo como recompensa cuando los lleve a casa. Mi pareja hará el amor conmigo y nuestros gemidos vendrán en el momento oportuno cuando el mundo quede a ciegas, cuando el dolor se haga intenso, nosotros estaremos gozando el uno del otro. Mis escritos ya fueron leídos por aquellos que elegí. Mis experiencias las escogí y las usé, incluso las he reciclado para ayudar a otros a mantenerse fuerte.
…
Mis pies se despegaron del asfalto y comencé a correr, calle tras calle, hasta llegar al único parque de la ciudad. Allí abrí los brazos y noté que la niebla ya no existía, pero las nubes negras estaban ahí… llovió y yo reía a carcajadas. No tengo preocupaciones, el trabajo puede esperar… como si me quieren despedir. Moriré por ser feliz… un poco más.
No dejaré que mis pasos sean de robot, ni que otros piensen por mí y tampoco que sean felices al ingresar un billete en el cajero electrónico de la esquina de mi barrio. No. hoy seré feliz, mañana también. Los problemas se solucionan. La belleza puede volver a germinar aunque sea en mi imaginación. El mundo está perdido, pero el día que ya no de más de si me encontrará la muerte orgulloso de ser como soy y como fui.
Joder se siente tan bien el agua en la cara…
Es algo que se tiene gratis, no lo venden en la teletienda de la madrugada.
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