La felicidad cree comprarse con un viaje, pero somos inconformistas. Incluso nos venden felicidad en un bote de cremas, dicen que nos hará jóvenes y en parte queremos recuperar lo que teníamos cuando éramos ilusos y pensábamos… una casa, un coche y un trabajo me harán sentir libre lejos de mis padres y a la vez responsable.
La paz te la venden incluso con unos audífonos y una pinza para no roncar: Pon Paz a tu noche. Claro que tendrás paz pero si tienes doble cristal y tu casa está insonorizada, al igual que tu pareja. Tampoco tienes paz si algo te remuerde la conciencia o si ves como otros se golpean por un cacho de tierra con mucho petróleo. El petróleo que tu coche necesita, eses que tras cinco años sigues pagando.
No seamos ingenuos, nada material puede reconfortarnos. Lo único que nos hace un tanto libres es pensar por nosotros mismos. La paz está en no gritar ni crear peleas innecesarias, para eso no hay aparato en la teletienda. Y la felicidad máxima es cuando haces un trabajo bien hecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario