Un día más, un día cualquiera y sin embargo era el inicio de algo distinto.
Me encaminaba hacia un local. Allí estábamos todos esperando el gran momento. Era un bar corriente, montado como si fuera una vieja taberna. Habíamos colocado ataúdes como mesas en la sala superior. Era una posada, la posada de la Hija de Rice. Así la llamamos en honor a tan gloriosa escritora. Teníamos un mundo distinto y ambientado en algo particular. No permitíamos personas que no supieran contestar preguntas sobre las crónicas o sobre vampiros, todos teníamos miedo de que entre nosotros hubiera presencia de ilusos amantes de vampiros fosforescentes.
Entré y me quité el abrigo, también la bufanda color vino y atusé mis cabellos. Coloqué la música bien alta, se escuchaba la voz de Atsushi Sakurai desgarrando el ambiente y tarareando Romance. Saludé al resto que colocaba todo para la fiesta, en tu honor. Los mejores vinos italianos, franceses y españoles junto a refrescos y cerveza alemana. Todos allí postrados a tu llegada. Era temprano, pero empezaríamos con un aperitivo y después con un almuerzo, pasando al café… descanso obligado y noche de placer.
Bienvenida a la taberna de tus sueños, de las pesadillas de ilusos y patéticos, bienvenida a nuestro hogar pequeña.
Mañana tendrás tu poema en tu honor colgado en este antro de mala muerte…
Disfruta de la emoción y del deseo…
También del texto que se colgará en tu honor…
He pensado algo distinto a lo acordado en un principio… pero…
Creo que te agradará.
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