Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

domingo, 2 de agosto de 2009

Introducción - Mentiras y medias verdades

Sus gemidos se escuchaban por todo el hotel, creo que fue la vez que mejor lo pasamos juntos. Estábamos encerrados en un ascensor, no pudimos evitarnos como en otras ocasiones. Cuando terminamos él se colocó la ropa como pudo, al igual que sus cabellos, e intentó que sus piernas no le hicieran ceder y caer. Yo únicamente me subí los pantalones y coloqué de nuevo sobre mi cabeza el sombrero que él me regaló.

-¿Cuándo la dejarás?-preguntó en un tono bajo, casi agónico.

-No puedo dejarla, es mi esposa y me ama.-respondí observándolo tras el borde de mi sombrero.

-Yo también te amo y sin embargo me haces esto.-dijo abrochando su último botón.

-Si hago esto es porque tú también quieres, jamás te he puesto la mano encima sin que tú te hayas insinuado.-reproché con un tono agrio, bastante áspero para lo que él acostumbraba escuchar.

-Sacas provecho de lo que siento, al igual que haces con tu esposa y no quiero pensar que sucede con el resto.-murmuró dejando sus manos en sus caderas, mirándose atentamente el rimel de los ojos. No quería aparentar ningún síntoma de alteración o de que éramos nosotros quienes disfrutábamos de aquel apagón.

-Y tú que sabes.-lo agarré de la muñeca y lo zarandeé.-No tienes derecho de tratarme así ¿me oyes?-mis ojos se fijaron en los suyos, él agachó la cabeza nada más notar esa mirada de fiera que le regalaba.

-Tengo derecho, aunque los niegues.-dijo zafándose de mí.-Si no la dejas, si vas a tenerme de segundo plato, al menos debiste decírmelo la primera vez tras tu boda.

-Ya estamos.-pasé mis manos por mi rostro y suspiré.

-Yo llevo muchos años contigo, me sentía el primero y luego vino esa zorra con cara de mosquita muerta.-reprochó y yo lo abofeteé.

-No hables así de la madre de mis hijos.-dije tras el impacto de mi mano en su rostro, para luego abrazarlo intentando olvidar ese mal gesto que había tenido.-Lo siento, lo siento.

-Aparta.-susurró mientras sollozaba.-Apártate de mí.

-Sé que me has dado todo, sé que nunca reclamas. No entiendo porqué esta vez sí.-susurré besando su cuello, él intentaba que no lo besara.

-¡Por qué la has traído!-gritó llorando.-Porque has hecho que venga ella y los niños, como si no importara nada ver como le haces carantoñas en mi propia cara.-el rimel se había ido. Teníamos rueda de prensa, y todo lo que había luchado en la habitación se borraba como si nada, aunque con lo del corte de luz al final no tuvimos nada en la agenda de ese día.

Desde ese día me di cuenta de lo cruel que podía ser tener mi amor, poseer mi corazón.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.