03.08.2007
México DF
12 pm.
Tinieblas y baño de sangre, posiciones sexuales demasiado excitantes, cuerpos convulsos mientras resuenan aún los alaridos de placer, sensaciones absorbentes y demasiado trascendentales. Sí. Vienes a conocer el mundo en el que me muevo. Sí. No te apures, no importa si no sabes quien soy.
Tinieblas y Sangre. Darkness and Blood. Conjuro perfecto ¿no crees?
Me rechazaste en más de una ocasión. Todos me vendían sus almas como si no importara, como si fuera un simple juego. Muchos de ellos no estaban interesados en nada, tan sólo en sacar beneficios o despedirse de un mundo ficticio. El desorden mental en todo ser humano es bastante equitativo a lo artístico. Dicen que todos los genios están locos, puede que sea cierto. De mis más de cincuenta víctimas, al menos treinta tenían desajustes mentales. Ya fuera porque eran depresivos, paranoicos, sufrieran ataques de histeria o esquizofrenia.
¿Sospechas lo que soy? Te lo diré. No. No sospechas nada.
Piensas que soy un extraño admirador, quizás un enamorado del simbolismo de tu cuerpo en movimiento o de la fragilidad de tu mirada. Si bien, lo que deseo poseer es tu alma. Tú entre todos ellos, tú, tienes algo que me motiva y hace que mi necesidad florezca cada día sin llegar a marchitarse. En otras ocasiones terminé por dejar la presa, pero han pasado años. Tan sólo cuatro años desde que nos vimos por última vez en ese hotel. Noté tu deseo, lo percibí, pero era un deseo sexual. Tu pequeño y frágil corazón bombeaba con fuerza. Parecía desear ser estrangulado entre mis dedos y que lo engullera, para después vomitarlo con una sonrisa de gato demente.
No paro de mirar por tu ventana. Siempre te dejas la luz de la mesilla encendida y la tela fina de gasa de las cortinas deja mucho a la vista. Tu silueta se mueve lentamente mientras te quitas la ropa. Amo como despegas de ti tu sujetador. Más de una vez he entrado en tu habitación, sin que tú lo supieras, y he hurgado entre tu ropa interior. Amo acariciar ese sujetador negro de encajes, es el más sexy y provocador que tienes. Es algo sexual y algo necesario.
Me alimento de humanos, de almas y de sus sueños además de pesadillas. Convierto su mundo en polvo, en magníficas cenizas tintadas con carmesí. Sí. Soy un psicokiller para muchos, pero en realidad soy algo más. ¿Te atreves a juzgar con la imaginación pequeña florecilla?
Provocas en mí la mayor de las erecciones. Sí, pequeña. Soy un monstruo que quiere consumir tu cuerpo y tu alma.
(...)
03.08.2007
Francia
París. Notre Dame.
6 am.
-Aprieta el paso.-susurra una voz en medio de la penumbra.
-Ya casi sale el sol.-murmura otro siseante, un tono más lóbrego y masculino.
-Por culpa de él todos estamos en peligro.-comenta otro más.
Son tres, tres hombres. Van todos encapuchados y no se ve fracción alguna de su cuerpo. Uno de ellos camina con un bastón, aunque no le hace falta para andar y tan sólo es algo distintivo. Los tres tienen aires de otra época al caminar, al conversar. Su acento es más marcado que los del lugar.
-No se sacia.-murmuró el primero con un periódico en sus manos, el periódico de la jornada anterior.
-Tiene que montar espectáculos macabros para sentirse vivo. No podemos hacer nada, es demasiado fuerte y escurridizo.-añade el tercero, el que porta el bastón.
El otro simplemente permanece en silencio hasta desaparecer entre las calles, los tres lo hacen al unísono.
(...)
03.08.2007
Misma hora.
Londres.
-¡Joder!-grita un joven de cabellos rubios mientras corre por las frías calles londinenses. La neblina oculta su rostro, tan sólo se sabe que su complexión es delgada y por su voz de prácticamente veinte años.
-¡No te quejes! ¡Idiota!-le reprende otro muchacho de la misma complexión y edad, pero de cabellos oscuros y largos. Parecen ondear en un viento inexistente.
Ambos corren como almas ante el diablo, ante la imagen del mismo Satanás. Sin embargo, ellos son los demonios. Provienen de los infiernos. Y desaparecen tras el fuerte ruido de una alcantarilla.
(...)
22.08.2007
En algún lugar del desierto del Gobi
3 am
Una figura camina de un lado a otro por las dunas, es una mujer de unos treinta años. Su cuerpo es esbelto y está prácticamente desnuda. Chilla pidiendo ayuda en un lugar desértico, no hay nadie para salvarla. Algo, o alguien, se abalanza sobre ella, hay momentos de agitación en su cuerpo, pero finalmente deja de latir.
(...)
25.06.09
México DF
1 am
Alguien llama a un apartamento, se abre la puerta pero sólo hay un sobre. Dentro de él una única frase “¿me vendes tu alma?”
26.06.09
México DF
Comisaría de policía.
12 pm.
-Le digo que el acoso lleva siete años.-ella estaba desesperada.-Desde hace dos siguen enviándome esta carta bajo la puerta, cada semana, cada día. ¡No aguanto más!
-Pero parece simplemente inofensiva, es una carta que podría hacer cualquiera para jugar un rato y ver sus reacciones.-murmura el agente sin dar más explicaciones, más motivos.-Si bien, puesto que los ánimos están alterados ¿podría darnos de nuevo la descripción del sujeto?
-Medirá entorno al metro ochenta, piel muy pálida, ojos café oscuro aunque no demasiado.-el hombre iba dictando todo en la pantalla del ordenador, intentando calcar cada detalle de la descripción del sujeto.-Sus cabellos son semilargos, entorno a los hombros con capas. Sí, es un peinado a capas y el flequillo cubre su frente en su totalidad, roza sus labios.-el policía seguía en su cometido, mientras ella se impacientaba y sacaba un retrato.-Es este.
-Dibuja usted bastante bien.-dijo tomándolo entre sus manos.-Parece asiático.
-Le juro que habla bien nuestro idioma, sea quien sea viene a por mí y no parece desconocer la zona.
-Lo que usted diga.-al oír ese tono desganado, como si fueran locas alucinaciones de una enferma mental, se levanta y se marcha dejando escuchar únicamente sus tacones.
26.06.09
Mexico
14 pm
Autobús, línea dos.
Lleva media hora esperando. Tras la comisaría tuvo que ir a una cafetería, fumar una cajetilla entera de cigarrillos importados y tomar un batido. Necesitaba chocolate y nicotina. Ese ser no envejecía, lo tenía grabado en su mente y en sueños la atormentaba. Para colmo, esas notas. ¿Su alma?
-¡Para que cojones la quieres!-gritó quedando como una loca más, de nuevo, junto al resto de pasajeros que iban a montar en el bus.
Sube, se sienta y mira por la ventana con el ipod que está a punto de volarle la cabeza. Música japonesa resuena en su mente. Algo movido tal vez, guitarras, bajo, batería y una voz sensual conseguida tal vez por las adicciones más elementales en el hombre: el sexo.
25.07.09
Mexico DF
Mismo apartamento, el de siempre.
4 am.
Un sueño la atormenta, la excita. Está bañada en sudor, gime y nota como todo su cuerpo estalla. El placer la consume como si fuera una colilla. Sus gemidos son humo, sus jadeos arañan el aire como sus uñas rasgan las sábanas. Un sexo placentero, lleno de sensualidad y embestidas certeras. Una lengua que recorre cada milímetro de su sexo, que ahonda entre los labios inferiores hasta los superiores y unos dientes que la acuchillan salvajemente.
Despierta aturdida tras el mejor orgasmo de su vida. Busca la cajetilla y da una calada al cigarro tras varios intentos en vano de prenderlo… de hacer que llegue el humo a sus pulmones.
-Hace nueve años que nadie me toca.-se reprende a ella misma.-Tres porque no confiaba en los hombres ¿y el resto? Nadie excepto él se aproxima y para colmo sueño con ese maldito pervertido.-bufa y suena el timbre. Esta vez tiene miedo, no se aproximará a la puerta hasta que el sol despunte.
22.08.09
Mexico DF
12 pm
Apartamento.
Enciende las luces, cansada, la acaban de dejar en la puerta tras la reunión con su agente. Lleva de un lado a otro sus obras, trabaja duro y para colmo en pocas horas tiene que viajar fuera del país. Al encender la luz de su habitación lo descubre sentado en la cama con la vista al frente.
-Hola baby.-susurra con una sonrisa cargada de lujuria.-Yo también lo disfruté mucho en nuestra última velada.-comenta levantándose para dirigirse a ella.-Pero no leíste mi carta, esperé dos años para entregártela.
Su corazón cree colapsarse. El aroma la atrae, sus movimientos también, como si fuera un pelee cayendo a un pozo oscuro de rendición. Sin embargo, teme. Sabe que es un desquiciado y quizás algo más.
-¿Me vendes tu alma?-pregunta una vez más extendiendo el sobre lacrado.
-¡Qué clase de juego macabro es este!-estalla al fin.-¡No quiero vender mi alma! ¡Mátame si quieres! ¡No quiero nada de ti! ¡Tan sólo quiero ser libre de todo esto!-estalla en lágrimas y cae al suelo. Sus piernas no han sabido mantenerla aún más, esos tacones eran demasiado finos y su nerviosismo demasiado alto.
-Hoy es mi cumpleaños, pensé que me la otorgarías.-susurra con tono infantil.-Dos mil trescientos años y no tengo ni una mísera vela, ni tarta, ni globos y llevo siete años encaprichado de una muñeca. Pero la muñeca no quiere darme lo que deseo.-ella sigue llorando, no entiende una mierda de lo que dice y es más… cree que su locura llenó demasiado lejos.
-¡Vete!-grita ella deseando que le obedezca.
-¡No!
(...)
22.08.10
Madrid. Barajas
2 am
-Al fin llegamos.-comenta ella con una piel extremadamente suave y deslumbrante.
-Fue un viaje complicado.-responde él encendiendo un cigarrillo mientras ella enciende el suyo, de cerezas.
-¿Y para qué vinimos aquí?-interroga.
-Bodas de sangre, tu presentación en sociedad.-la única respuesta que puede tener, no muy coherente… pero al menos sincera. Ella aprendió a tener en cuenta que cada cosa que sale de sus labios es real.
-Mi conversión.-dice tocando su cuello cubierto con un pañuelo rojo pasión, en contraste con la sobriedad de su elegante traje de dos piezas.
-Así es.
(…)
22.08.2009
Calle Mateo Inuria, próximo a plaza España.
Madrid
4 am.
-Todo irá al hotel, como he pedido.-comenta sintiéndose próximo a las Torres Kio. Dos monumentos colosales de acero, cristal y cemento. Unos colosos que se inclinan alzándose en el corazón financiero de la capital. El aire es agradable, todo está bien iluminado y el transito es leve. A pesar de ser verano hay actividad, sobretodo en marcha hacia las discotecas más destacadas de la ciudad.
-Aún no me has dicho nada de lo que es en realidad.-dice pegándose a él, agarrándolo bien del brazo.-Llevo meses preparándome, estoy cada vez más pálida porque bebes de mí y me das a probar de tu sangre. ¿Pero como es el momento? ¿cómo el ritual?-
-Lo sabrás por ti misma.-aclaro entrando en un edificio oscuro, vestido para la ocasión, y con tapices color sangre.
Ella no hablaba, tan sólo observaba todo con detenimiento. Entraron en una sala llena de hombres y mujeres cubiertos con túnicas oscuras. La tomaron a ella y la dejaron en una cama, desnudándola entre gritos y él tan sólo la observaba. Cánticos entre ellos, cánticos de gratitud y entonces se apartan dejándola únicamente con una sábana roja.
-Sangre a la sangre, sangre al vampiro.-dijeron todos al unísono.
(…)
22.08.09
Mismo lugar
Tocaron su cuerpo mientras lo perfumaban, para luego envolverlo en unas gasas rojas y ofrecérmela de nuevo. Posé mis manos en su rostro, estaba desconcertada a pesar de saber a lo que se atenía.
-¿Me vendes tu eternidad?-interrogué.-¿Vendes a mí tu lealtad?-murmuré.-¿Serás mía? ¿Mi reina?-ella tan sólo asintió mientras mis manos se colaban bajo las gasas, palpándola.-¿Vendes todo tu mundo? ¿Todo?-acaricié su vientre pegándola a mí.-¿Todo?
-Todo.-susurró algo más calmada, las caricias la incitaban a dejarse llevar.
Entonces mordí su cuello bebiendo de ella, abrazándola mientras sentía el sabor de su vida en cada milímetro de mi boca. Varios de mis hombres mordieron su cuerpo también, arañaban para lamer meras gotas. Hasta que cayó inconciente en el último hálito de vida.
La observé y sonreí. Después la mostré a todos rasgando mi muñeca frente a ellos. Las gotas de sangre cayeron a su boca y ella resucitó. Los cortes y mordidas desaparecieron, se evaporaron, gracias a la regeneración y uno a uno dejaron frente a ella capsulas de su propia sangre. Las cápsulas se vertían en una tina de plata y su instinto vampírico se activó. Deseaba ir hacia la sangre, bañarse en ellas, y sentirse una más en las tinieblas. Allí la introduje desnuda y todo su cuerpo ardía complacido. Bebía el jugo que la envolvía.
(...)
23.08.09
Madrid-Lugar desconocido.
12 pm
Despertar en las sombras nunca es fácil. Nadie dijo que lo sería. Ella bien lo sabía y por ello tantas preguntas.
La luna aparece en todo lo alto, está menguante y prácticamente nueva. El aire parece no existir. Hace un calor pegajoso que se pega al cuerpo y lo tortura. Las ventanas están abiertas, las cortinas se mueven suavemente y ella está tumbada desnuda en la cama. El baño de la nueva reina, la sangre de sus sirvientes pegado a su cuerpo y a sus raíces, la convierte en la diosa de la noche.
Sus manos se tocan suavemente, notando su piel aún más suave y también ardiente. Pensaba que estaría fría, pero tras ese brutal atracón de sangre sigue hirviendo y delirando. Al igual que también creía que los vampiros dejaban de sentir, de percibir el clima o de sentir dolor. No, no es cierto. Puede seguir su vida normal, pero bajo cubierto.
La cama está envuelta en satén negro cubierto por pétalos de rosas blancas y rojas. El ambiente es agradable, tiene un perfume parecido a la canela, y la melodía quejumbrosa de un violín seduce sus oídos.
-Aún no me has dicho tu nombre, tanto tiempo juntos y no lo dices.-susurra observándome desde la claridad de su altar, altar complaciente para una mujer como ella.
-¿Cuál crees que es?-interrogué sentado en el quicio de la ventana, notando como mis pies descalzos acarician el muro.
-No lo sé.-responde inquieta.
-Y perdió sus alas, clavó al cielo y cayó a los infiernos sepultado por la neblina que propagaba el fuego eterno.-susurré cayendo al vacío para regresar levitando.
-Lucifer.-dice sin pensar.
-Ángel.-rectifico caminando hacia ella.
(...)
26.08.09
Cádiz
Balneario de la Caleta
1 am.
-¿Cuándo me vas a tomar?-pregunta indecisa.
-Hoy.-susurré observando la luna y abriendo cada ventana para que entrara la luz lunar.
El aire marinero calaba nuestros muertos pulmones. El sabor a sal estaba en mis labios y también en los de ella. De nuevo la tenía desnuda en la cama, satisfecha por la sangre que le otorgaba y recostada en un inmenso colchón. Esta vez todo el cuarto era blanco, pulcro blanco. Los pétalos de rosas regados por las losas y la colcha… velas aromáticas iluminando los rincones más escondidos de la alcoba.
Yo también estaba desnudo, mi cuerpo se mostraba con todos las muescas de lejanas guerras. Caí sobre ella de forma lenta y lamí su cuello, acariciando sus mulos por la cara interna. Mis labios se posaron sobre sus pechos, los cuales parecían incitarme cada vez más.
Estuve contemplándola desnuda las noches anteriores, únicamente por mero placer. Quería quedarme con cada fragmento de su cuerpo y así poder averiguar como hacerla estremecer. Mi lengua rodaba por el centro de su torso, sus pechos y su ombligo, hasta llegar al bajo vientre. Mis mordidas se hacían más desesperadas, sus manos se aferraban a las sábanas y su respiración se agitaba.
Mis dedos palpaban las caderas, el vientre, los senos, su rostro y de nuevo sus piernas. Masajeaba todo su cuerpo, cada porción de piel, hasta su sexo. La observé palpando tan sólo el monte de Venus, próximo al lugar donde se encuentra el epicentro de su placer. Aparto las manos para lamer lentamente entre sus piernas, su clítoris está ahí pidiéndome que lo seduzca. Sus piernas se abrieron por inercia y sus garras se clavaron en mis hombros, la sangre comenzó a brotar como si de nuevo arrancaran mis alas. Mis labios no se despegaron de esa dulce y cálida zona, tan sólo aumenté las caricias.
Esos gemidos eran la alarma perfecta de que lo hacía como quería. Sus arañazos además me daban una ligera idea de lo que necesitaba. Mi miembro estaba erecto, hacía tiempo que jugaba observándola mientras dormía. Juegos de excitación, de preparación para lo que se avecinaba.
Dos de mis dedos se movieron en su interior, sólo dos, y mientras mi lengua no se separaba de su clítoris. Terminé por encaramarme sobre su débil figura y morder su cuello con fuerza, dejando que la sangre me extasiara. Mordí mi lengua al separarme y la besé de forma profunda, al fin besé sus labios tras días retirando mi boca de ella.
Puras caricias se habían dado, caricias y contemplaciones, pero ahora se fundía todo en un mundo más intenso. El mundo del sexo, siempre es poderoso y atrayente. Ella se veía magnífica y era mi reina. Nosotros, amantes del arte y de la belleza, nos deleitaríamos con la muerte y la sangre. Sus uñas rozaban mi espalda, la sangre fluía aunque pronto cicatrizaba, al igual que sus mordiscos en mis hombros y en mis brazos.
Las sábanas se manchaban de sudor y sangre, una mezcla excitante, para quedar pegados un instante mirándonos. Jadeábamos. Sentíamos el cuerpo entrar en un calor volcánico y prácticamente más temible que una erupción descontrolada.
Entré de una vez, la ensarte, y sus piernas temblaron. Ya no quería más juegos, la quería a ella. Mi caderas rozaban su vientre, mis labios los suyos y mis garras se habían anclado a su cintura.
Cada vez más fuerte, más y más. Me movía como un poseo, estaba desquiciado. Ella gemía, gritaba mi nombre y perdía la voz al igual que el conocimiento. Yo hacía lo mismo. Salí de ella recostándome en la cama, ella se subió a horcajadas y galopó con un ritmo fuerte y profundo.
Pasados unos minutos estallé en las paredes internas de su cuerpo, mancillé su sexo y la dejé agotada. La cama se volvió roja, ella estaba inmaculada al igual que yo. Me tumbé a su lado contemplándola.
(...)
Kiosco de prensa
Tokio 09.15.2009
9:00 am.
-¿Qué sucede?-interroga el joven del kiosco.
-Nuevas víctimas en Nueva Orleans, Brasil y España. Eran artistas, aunque con pasados penales y otros de puro manicomio.-murmura.-Además, aún se desconoce donde está Carla Suárez, esa joven dijo haberse sentido acosada y los incompetentes de México no la creyeron. Puede que sea una de sus víctimas y lo desconozcamos.
Los sucesos jamás pararan… JAMÁS Tenemos que alimentarnos, tenemos que sentir el placer, tenemos que ser nosotros mismos. Baby, un vampiro es un vampiro… no es un prototipo barato de rebelde sin causa
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