Tinieblas y baño de sangre, posiciones sexuales demasiado excitantes, cuerpos convulsos mientras resuenan aún los alaridos de placer, sensaciones absorbentes y demasiado trascendentales. Sí. Vienes a conocer el mundo en el que me muevo. Sí. No te apures, no importa si no sabes quien soy.
(…)
-Todo es imperfecto.-susurró observando un cuadro.
-El mundo lo es, pero no por ello lo detestamos hasta desear desaparecer.-sonrió levemente y se giró hacia él.-¿Por qué odias esa parte de ti? Si cierras los ojos no lo verás, si lo destruyes perderás parte de ti y si lo vendes es como si vendieras tu alma.
-Te vendo mi alma.-dijo jactándose de aquel hombre tan juvenil en apariencia, pero de conversación madura.
-No, no vendas el alma al diablo.-rió levemente.-Ya no sé qué hacer con tantas almas atormentadas.
(…)
Yokohama
06.20.2002
Noticias Noche con la locutora Midori Harada.
El joven de veinte años, Kyosuke Hisashi, el cual desapareció hace dos noches apareció esta mañana maniatado y colgado de uno de los árboles de cerezos del parque Kitanomaru kōen proximo al Salón de Música Imperial.
Su desaparición está llena de controversia. Se encontraron en varios de sus lienzos la frase “Él me la vendió” con sangre, que en un principio se pensó que podría ser de cerdo o algún animal, pero que posteriormente se descubrió que era del propio Kyosuke. Los escabrosos hallazgos han trascendido a la prensa pues se cree que el caso tiene relación con otros casos sucedidos en Australia, Francia, Dinamarca, Reino Unido, España, Nueva York y Argentina. Países distantes entre sí, pero con un mismo detonante. Jóvenes con exitoso talento terminaron, al igual que Kyosuke, en medio de parques absolutamente desnudos y todos tenían en común su pasión por la pintura o escultura.
Se niega categóricamente por parte de la policía que sean más de dos personas, ya que no se hicieron referencia a como aparecieron los cuerpos, su posición o que sucedió en sus departamentos. El macabro rito siempre es el mismo.
No se poseen pistas o huellas que puedan posibilitar que se atrape al curioso merodeador de artistas, como así lo han llamado.
Hasta aquí las noticias de actualidad. Ahora demos paso a la meteorología que nos acompañará en este esplendido fin de semana de verano.
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México
22.06.2002
Exposición en Maria Isabel Sheratton
-Es hermoso, quiero comprarlo.-la voz de aquel hombre se traslada por toda la galería hasta los oídos de una joven.
-No está en venta.-comenta sonriendo levemente mientras dirige de nuevo su mirada a la pintura.
Es un hermoso campo de cerezos en flor, al fondo de se puede observar un hombre con achaques de la edad al caminar, y podría decirse que puede aspirarse el aroma de cada uno de los pétalos trasportado por una suave brisa.
-¿Seguro?-pregunta él quedando a su lado.
-Seguro, no lo vendo. Es mi mejor obra, es parte de mí.-comenta satisfecha y suspira.-Aún no abrimos la inauguración y tan sólo hay permiso de estar aquí a los inversionistas. ¿Es usted alguno de ellos?-pregunta cortés con una sonrisa afable en sus labios.
-Sí, así es. Sin embargo, tan sólo invertí en esta pequeña galería para poder comprar este cuadro.-comenta sin apartar sus ojos de ella, de la mirada amigable de la muchacha que no tendrá más de veinticinco años.
-Lo lamento, pero aunque me siento muy halagada no lo vendo. No puedo vender mi alma, tan sólo los expongo para que otros puedan observarla y tengan el sabor de los recuerdos de mi niñez en sus labios.-parloteaba sin darse cuenta que él ya se había esfumado.
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México
23.06.02
México Noticias
La prestigiosa y afamada Carla Suárez, de veintidós años de edad, ha expuesto con cuantioso éxito su galería de “estaciones del alma”. La joven no ha podido dejar de sonreír y sentirse halagada, además de afortunada, por las numerosas ofertas que ha tenido a lo largo de la jornada. Sin embargo, como ella misma ha dicho sus cuadros son parte de ella y le es imposible deshacerse de ellos. Si bien, propone abrir galerías por México y parte de Latinoamérica para que puedan acudir, quienes deseen, a descubrir parte de ella.
Y ahora pasamos hacia otro tipo de noticias menos agradables en el apartado de sucesos…
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12.7.2002
México DF
Hotel Galería Plaza
-Buenas noches Carla.-murmura la voz, ese hombre.
-Voy a empezar a pensar que me persigue.-ríe despreocupada, pensando que es mero coqueteo.
-¿Y si la persiguiera? ¿Y si deseara su don? ¿Y si me extasía su alma y deseo poseerla?-pregunta apareciendo tras ella, caminando a su lado.
-Comenzaría a inquietarme e intrigarme porqué alguien querría mi alma, poseerla, cuando todos tenemos una y con ella podemos sentir cosas maravillosas. Sin embargo, jamás debemos de desear la de otro.-respondió parándose repentinamente.
-Ambición.-una leve sonrisa se enmarca en el sujeto.
-Yo no ambiciono nada, tan sólo disfrutar del arte con cada uno de mis sentidos.-comenta contoneándose hacia la puerta del hotel, subiendo los primeros peldaños.
-Clara.-dice él y ella se gira.-¿Me venderías tu alma?
-Nunca.-respondió abriendo la puerta del hotel, cuando fue a despedirse de él y decirle que se hacía tarde… él no estaba.
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Kiosco de prensa
Tokio 07.15.2002
9:00 am.
-Buenos días inspector Daichi.-un joven de cabellos semilargos y ojos algo rasgados, aunque no de forma excesiva, sonríe tras el puesto de kiosco a uno de sus mejores clientes.
-Buenos días Sora.-responde tras calar su cigarro y tomar varias de las publicaciones del día. Su aspecto es la de un hombre de la mafia, más que la de un ser leal a las fuerzas del orden. Es delgado, pasa ligeramente los cuarenta años, sus ojos café son penetrantes y sus cabellos cortos están cubiertos por un sombrero de ala ancha que cubre esa mirada que fusila a cualquiera. Los lentes oscuros, también ayudan, aunque no deja de desafiar con cada observación.-Hoy me llevaré estos.
-¿Cómo va la investigación?-interroga abriendo una de las barritas de chocolate que vende en su pequeño negocio.
-Estancada, no paro de buscar nuevas exposiciones artísticas. Pero parece que no ha vuelto a Japón. Las comisarías de todo el país están alarmadas de cualquier movimiento extraño cerca de artistas de gran renombre o impacto social. Pero nada.-dobla los periódicos y los deposita en una bolsa de papel que le ofrece el muchacho.
-Ya sabe que esta zona es transitada por artistas, si veo algo distinto se lo haré llegar.-responde.
-Lo sé, gracias por tu colaboración Sora.-se despide con un leve gesto que es correspondido.
El humo de su cigarrillo se dispersa hacia la zona del metro. Allí entre el barullo desapacible y el olor corporal nauseabundo de alguno de los pasajeros, se camufla a leer con detenimiento cualquier noticia que pueda ayudarle. Todo vale. Todo. Cualquier cosa para atrapar a ese sanguinario.
(...)
02.08.2002
México
Habitación 205 del Hotel Galería Plaza.
-Voy.-una joven envuelta en un albornoz blanco y con una toalla de baño en la cabeza abre la puerta.
-Señorita ¿Carla Suárez?-interroga el botones con un leve sonrojo.
-Sí, soy yo.-comenta nuestra anterior protagonista.
-Son para usted, un caballero las dejó en la recepción para ser entregadas con esta nota.-responde dejando las flores en su regazo y esperando una leve propina. Aunque, él ya había tenido propina por ello.
-Oh, muchas gracias.-sin hacer caso a su mano extendida cierra la puerta. Está demasiado emocionada para poder entrar en detalles económicos. Abre la nota y sonríe, aunque su sonrisa también tiene un halo de preocupación.
“Hoy vuelves a la ciudad mi querida Carla ¿Me venderás tu alma?”
(…)
03.08.2002
Mismo hotel, misma habitación.
Suena la puerta, dos golpes secos. Ella está arreglándose para salir, ha quedado con unas amigas después de varios días en una ciudad próxima presentado su galería. Se encuentra dando los últimos toques al rimel y sonríe suponiendo que es una de ellas.
-¡Voy! ¡Voy chicas!-dice abriendo la puerta encontrándose a ese desconocido que la atrae y a la vez la aleja de forma brusca.
-Buenas noches Carla ¿me vendes tu alma?-pregunta con una sonrisa recargado, de forma masculina y a la vez atractiva, en el marco de la puerta.
-No conozco tu nombre y preguntas insistentemente si te vendo mi cuadro. No puedo vendértelo.-él ríe ante sus palabras.
-No hablo del cuadro.-dice tomando una postura más seria, menos distendida.
-¿Entonces?-interroga.
-Hablo de ti.-susurra de forma sensual, ella se excita con su fragancia y lo desea. Sin embargo, lo aparta y se marcha cerrando antes la puerta.
-Yo tampoco tengo precio.-respondió con un leve rubor en sus mejillas, con sus piernas temblorosas y con un taconeo descontrolado. Huye de sus deseos, también de un destino incierto.
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