Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

miércoles, 22 de julio de 2009

Segunda victima




El plagiador - Segunda victima

Alrededor de los dieciocho años comencé a escribir historias. Tenía un apetito insaciable de contar mis propias leyendas, mis cuentos, mis fantasías y mis deseos más ocultos. Hacía estremecer de pavor a todo aquel que leía mis sueños, mis anhelos, camuflados de irrealidad. Muchos me temían, pero otros creían que sólo era una imaginación desbordante.

Tenía un compañero de curso, uno de esos a quien le confías secretos. Aunque yo tan sólo confiaba mis aspiraciones. Le dejé algunas historias nuevas, él dijo que eran corrientes y que ya no causaban en él impactos. Tomé su comentario como una crítica para mejorar, para buscar algo mejor.

Unas semanas más tardes se realizó un concurso literario en la escuela. Yo no participé, lo veía demasiado infantil y los premios eran cosas que yo no quería o que ya poesía. Pero al ver el ganador del concurso mi alma se quebró, rompí a llorar y me encerré en el lavabo.

Él no era sólo un amigo, era alguien que deseaba amar. Mis deseos hacia él los había plasmado en ese escrito. Era un texto de sexo explícito, aunque lo cubrí con el velo de la heterosexualidad y la metáfora. Si le había dado ese fragmento de mí era para incitarlo, para que notara mis deseos hacia él. Mis ojos se fundían en los suyos en cada comentario, mis labios se movían angustiados porque no podía atraparlos y él tan sólo hizo esa crítica que creí meritoria. Si bien, tuvo el descaro de llevarlo a concurso como si él lo hubiera escrito.

Primero sentí dolor, decepción y frustración. Pero regresó a mí el deseo de venganza, de destrozarle la vida como él había hecho con mi corazón. No soy un hombre que olvide, soy vengativo, y con él tomé esa solución. Quizás fue algo precipitado, pero jamás pensaré que injusto.

Pedí que viniera conmigo a conversar, le dije que me sentía decepcionado y él dijo que tan sólo lo hizo para conseguir algo que deseaba. Pidió perdón mil veces mientras íbamos de camino a un descampado.

-Yo te abrí mi corazón y tú lo destrozaste.-no entendió lo que decía, mis cabellos se movían en el aire como si fuera una presencia y no un ser humano.

-No entiendo.-respondió.-Sé que es importante nuestra amistad, pero puedo arreglarlo diciendo la verdad.

-No es eso.-mis ojos eran fuentes de dos ríos de lágrimas.

Me abalancé sobre él sacando el cuchillo que tenía oculto en mi manga, comencé a clavárselo en el corazón una y otra vez. No podía parar, no quería parar. Estaba muerto bajo mi cuerpo y su sangre me manchaba. Sin embargo, no paraba. Habían pasado horas, demasiadas creo, y yo seguía clavándole el puñal. Dicen que di más de mil puñaladas, que no se pudieron contar claramente cuantas, pero que su corazón y todo el pecho estaba triturado.

Antes de irme me quité la ropa y busqué una bolsa de basura, la vacié y metí todo lo que llevaba puesto salvo los pantalones. A veces iban allí campistas, había un lago cercano y yo sonreí de forma macabra. Me bañé con él como si nada, incluso lo salpicaba alegremente como jugando. Después le puse una roca encima, varias realmente, y regresé a mi casa que estaba a más de media hora. Era invierno, hacía frío, pero yo no sentía el clima golpearme. Tan sólo tenía en mente que perdí a mi primer amor en mis manos, porque él no supo responder a mi compleja confianza.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.