Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

martes, 15 de noviembre de 2011

sensaciones

Sensaciones


El mundo está plagado de sensaciones, incluso algunas son provocadas por emociones que no podemos controlar. Las sensaciones más dulces, antónimas de las amargas, a veces se ven involucradas en otras mucho más desagradables y desmotivadoras. En este mundo rápido e impreciso cada vez se siente menos, como si nos volviéramos piedras indolentes que no les importa vivir en una tierra árida y sin luz. Vivimos cegados por el precio del tiempo y lo malgastamos en instantes que creemos importantes, pero luego simplemente son trozos de un libro, llamado “una vida”, que podemos saltar.

Me agrada la sensación que provocan las tímidas gotas heladas de lluvia, son como las lágrimas de los ángeles vertidas hacia las heridas del cadáver social llamado humanidad. Somos cadáveres que nos bañamos en el dolor de la naturaleza, en sus lágrimas, y que nos apasiona o nos deprime. La sensación de sentirla sobre mi rostro, empapando mi ropa, y siendo aplastada por mis botas es increíble. Esas emociones no se pueden describir con palabras, simplemente hay que ponerlas en práctica. Cantar, gritar, correr, llorar o besar bajo la lluvia es completamente diferente que en un lugar cubierto o bajo un sol de justicia. Las emociones se intensifican, como si fueran más valiosas, y los recuerdos se vuelven más importantes con el paso de los años.

Detesto la sensación de calor excesivo. No me agrada el verano. Trato de resguardarme del sol, pues cuando cae sobre mi piel es como si fuera una carne a la parrilla. Sin embargo, cuando llega el verano puedo tomar mis largas duchas de agua helada. Las noto como la lluvia, gélidas y refrescantes para mi piel achicharrada por los breves momentos bajo el sol. Muchas veces me he quedado con los ojos cerrados varios minutos, he pensado en todo lo que he vivido y cuan agotador ha sido. Momentos en los cuales me libero y esa sensación de paz es única.

La sensación del roce de la ropa de algodón nueva, lavada con suavizante, es parecida al roce del pétalo de una flor. Así como las sensaciones de los demás perfumes puede ser mareante o simplemente provocador. Porque las sensaciones nos rodean como todo, igual que una bufanda en invierno que en ocasiones puede picar y en otras es demasiado suave.

Sin embargo, hay sensaciones por emociones. ¿Alguna vez habéis llorado hasta quedaros dormidos? Esa sensación de sopor, como de pérdida de la noción del tiempo y de uno mismo, que nos hace caer en un pozo oscuro y tranquilizador. Nos volvemos náufragos del mar de lágrimas que hemos derramado. Pues eso, justo eso, es parte de una emoción. Tal vez, hemos amado hasta perder las fuerzas o quizás alguien ha muerto, alguien muy querido, y hemos escuchado una canción que nos recordaba a los buenos momentos... por mucho que queramos ser fuertes no podemos, el ser humano es débil.

En ocasiones me he sentido abrumado, rabioso o simplemente desorientado. Todo por rabia, ira o por dudas que me han hecho sentir en peligro sin saber cómo o porqué. He sentido la libertad y he terminado gritando, notando mi cuerpo más liviano, así como la profunda tristeza de verme confinado en un callejón sin salida cubierto de emociones, todas ellas sangre derramada en mis lágrimas que me obligaban a refugiarme en mí mismo y no querer salir. Sí, más de una vez me he sentido frustrado o poco querido, solo entre millones de personas que me observaban deambular y sin abrazos que pedir. En otras, he sido el rey victorioso en la batalla que cabalga como guerrero tenaz con el estandarte de su país. Sí, he tenido esa sensación de gloria o de haber sido bendecido por el destino.

Se siente con el cuerpo, no sólo con la piel. Esas sensaciones provocan buen humor, carcajadas que resuenan y rebotan por las paredes junto a las lágrimas y gritos de dolor de otros momentos, otros menos agradables y que no se quieren perder en nuestra memoria. Sentimos, por eso digo que los seres vivos somos sensitivos. Y no hay mejor sensación, al menos para mí, como un abrazo sincero o unas caricias con la mirada, aunque parezca mentira se pueden sentir las miradas inclusive como bofetadas.

Aromas que nos recuerdan a la infancia y nos provocan nostalgia, el café de la mañana que nos propone comenzar con buen pie, una sonrisa en el ascensor te anima a pesar de las legañas, encontrar dinero en el bolsillo de un pantalón y sentirnos con suerte, tener un buen almuerzo aunque haya sido un día pésimo en la escuela u oficina, caminar por la calle en soledad y sin sentir que nos aplastan con las prisas... esas sensaciones agradables que no podemos desperdiciar, que tenemos derecho a sentir... igual que a contemplar el vuelo de mil mariposas, como el trino de un pájaro o el jugueteo de un gato entre nuestras piernas... son sensaciones que nos sacan una sonrisa, momentos para el recuerdo.

A pesar del dolor de una muerte, la frustración de un suspenso, ver una fotografía y añorar cosas que ya no se poseen, sentir un dolor físico por una caída o simplemente ese momento desagradable cuando conoces la verdad. Esas sensaciones que te hacen llorar o simplemente te invierten la sonrisa, no son bonitas pero nos hacen ser más fuertes para la próxima.

No somos robots, no pretendamos serlo. Sintamos y aceptemos que las emociones no se controlan, como tampoco el placer de los estímulos que nos ofrecen el entorno.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.