pero nos gusta más vivir en mentiras.
La magia de las mentiras nos atrapa,
es como si fuera pura poesía.
Las conspiraciones de la sociedad,
traiciones y eufemismos que nos atan
y que nos ruegan que nos quedemos
para contarle nuestro último cuento.
Vivimos en áticos que son cofres,
guardamos nuestros misterio en ellos
y esperamos que jamás salgan a la luz.
Y al fin, nos quedamos mudos y ciegos.
Todos hemos vivido la crueldad,
de paraísos que son puros espejismos.
Fantasmas que de nuestros sueños emanan,
formas que nos atrapan hasta asfixiarnos.
Mentiras convertidas en flores
que germinan en nuestros ojos
y terminan pronunciadas por los labios
de quienes más amamos.
Mentiras convertidas en divagaciones,
mariposas de aleteo triste
que terminan atrapadas por los sabios,
con las alas rotas por sus dedos.
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