como la vela en el día del luto del gato negro.
Quimeras danzan camufladas con el rostro de santos,
demonios disfrazados de ángeles que guían ánimas
al cementerio del olvido más profundo.
La rosa de la vida está inscrita en tu cuello,
del cual brota tu sangre mientras rezas tu último rosario.
No grites, no te servirá de nada,
tan sólo llora tu última lágrima y se fuerte.
Ignoro si sobrevivirás al trance, pero despídete.
Querías la vida eterna,
yo te la ofrezco.
Deseabas convertirte en un ser despiadado,
eso serás a partir de ahora.
Vamos a danzar con la muerte, nos espera en el baile.
Danza macabras de rituales pasados,
dioses profanos, ángeles...
que beben la sangre de pecadores decadentes.
Vampiros, nobles de las sombras
y del camino del odio.
Cenizas de viejos escritos quemados en antorchas,
no os temo.
Soy ese violín mágico que toca a solas,
escondido entre las brumas londinenses.
Soy ese que baila a tu alrededor,
que te trajo a este punto alejado sin retorno.
Soy el que soy, tu dueño...
me has vendido tu alma por un puñado de sueños.
Tal vez mañana despiertes en plena noche con sed,
puede que sea tu último día en este mundo.
Sea como sea... traeré claveles para dejarlos frente a tu tumba.
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