deseando sentir tus caricias.
Esas manos que me mecían como en una cuna,
como la de la dulce madre de Lucifer.
Estoy a tu merced, para tus caprichos.
Estoy vivo y muerto a la vez,
deseando escuchar tus noticias.
Esas que me muestra la otra cara oculta de la luna,
como las múltiples que tu usas y me haces ver.
Estoy para ti, noche y día, como bien te he dicho.
En las oscuras brumas de tu cuerpo,
allí donde fuimos felices y comimos perdices.
En las lagunas de tus ojos tristes,
donde te susurré suspiros de amor olvidados.
En la amargura de tus labios vestidos de satén rojo,
como el primer vestido que te conocí.
Tú vives en cada recuerdo,
recuerdo que me hace morir.
Nací una noche triste y amarga de luz de luna tapiada,
nací para ser canalla y bohemio... para tenerte de musa y de amada.
El sino estaba echado, las palabras dichas y las voces silenciadas.
Perdimos mucho aquel verano, más allá del calor tórrido que nos albergaba.
Mariposas de fuego que sobrevuelan mi cabeza, negras como la noche,
que me traen recuerdos de tu nacimiento y de mis reproches.
Tú naciste un medio día fría primavera.
Las gotas de lluvia rozaron tus mejillas como rocío de margarita.
Te pusieron un nombre, el cual hace mucho que no pronuncio,
y te echaron a rodar por el mundo para que yo me enamorara.
Vives y mueres en tormentos,
deseando que roce como aquella tarde tu piel.
Esas manos que te producen escalofríos,
que te recuerdan que una vez fuiste amara realmente.
Estas loca, todos lo dicen y yo te amo así.
Vives y mueres en dichosos y pesimistas momentos.
Quieres probar de nuevo aquella amarga miel,
esa que nace de mi corazón muerto, tan frío.
Aún así dices que me amas como una demente,
y eso eres amada mía, así eres.
Abriré mis alas negras, tú abre las de mariposas. Abriré esas apolilladas alas que se caen a pedazos, para darte la libertad que nadie te ha dado. Te abrigaré con ellas, tú te sentirás amada y te ofertaré mis últimos recuerdos... fotografías que no podrás olvidar, que no serán reveladas.
En el amor, en el odio, en las canciones y en la poesía... nos encontraremos.
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