Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

sábado, 29 de enero de 2011

The lovers

Pequeño escrito que he hecho basándome en la historia de Destiny-The lovers de Versailles. También me he basado en la nueva incorporación, Masashi, como en todos... para recrear los personajes de este breve fragmento.

El pv.




Había vivido en las sombras por más de cien años, encerrado en mi ataúd buscando la cura a mi profundo dolor en el olvido. Quería dejar atrás lesiones más allá de lo físico, mi alma aún sangraba. Como descendiente y guardián de la rosa era custodiado, mi clan dormía en salas contiguas del panteón. Mi despertar se debió a una sola lágrima sobre la inscripción que hice grabar en la puerta de entrada a mi sala.

“Y desde que sé que no estás, que te has ido para siempre, no puedo seguir despierto. Quiero que este dolor se apague, la única forma es olvidarte u olvidar que hemos existido ambos. Deseo perderme en la historia, ahogarme en el dolor bebiendo amargamente la hiel de momentos que no serán posibles.

Aquí estaré aguardándote, persiguiendo mi sueño... Tú... mi rosa”

Aquella única lágrima hizo que abriera los párpados y observara la oscuridad de mi caja. Mis ojos azules no podían ver más allá de aquella tapa de piedra. Intenté deslizarla con mis propios brazos, pero fue imposible, y terminé rogando mentalmente que mis poderes aún fueran cercanos a los de un Dios.

Cuando logré salir de aquella prisión noté mis ropas ajadas, me pregunté qué siglo sería y si tal vez el mundo seguía poseyendo belleza. Tras el enorme portón de madera alguien rezaba, podía oír sus susurros, así como lágrimas y un leve aroma a tierra mojada mezclada con la fragancia de las rosas.

-Espero que puedas descansar.-susurró.-Me he enamorado de tu historia, de tu locura.-escuché decir a continuación.

La voz era de una mujer, no más de treinta años o quizás no llegaba a los veinticinco, bastante sincera y afligida. Aspiré con desesperación todos los aromas próximos, podía sentir prácticamente su cálida piel pegada a mis labios y estos manchados por borbotones de sangre.

-Buenas noches, príncipe.

En ese instante caí en su acento, era inglés, si bien mi tumba estaba en pleno cementerio de Los Inocentes, en París. Me preguntaba qué hacía una joven inglesa rezando en mi puerta, así como si los demás habrían despertado ya.

Miré mis manos y eran huesudas, necesitaba alimentarme y acicalarme para tener un aspecto humano. Por lo tanto aguardé a que estuviera bastante retirada del cementerio para salir. Allí mismo me alimenté de toda clase de roedores aves nocturnas. Recuperé mi aspecto, pero no así como la calma. Tenía sed, necesitaba sangre humana.

Deambulé por las zonas aledañas al cementerio. Mis ojos eran los de un loco, mi aspecto los de un actor metido a mendigo por culpa de su locura. Palpaba lentamente los muros, observaba las nuevas luces que brillaban en la ciudad opacando a las estrellas. No era fuego, era algo extraño parecido a la magia. Leía la mente de los hogares cercanos, todos tenían ideas muy retiradas a las mías y eso me causó miedo. Había llegado a una época en la cual no tenía lazo de unión. No niego que temblé, lloré y recordé a mi amada.

-Tú, mi amada.-susurré.-Tú... ya no estás, el mundo no tiene sentido y tengo miedo.

-Camil, mi señor.-escuché los pasos rápidos y la voz de uno de mis guardianes. Al alzar la vista lo contemplé radiante con nuestras viejas prendas.-Mi señor.

-Marcel.-dije casi sin aliento abrazándome a él.

-Mi príncipe, mi señor, mi amo... mi amigo.-dijo acariciando mis cabellos.-Yoel también ha despertado.

-Así es.-dijo frenando sus pasos para quedar junto a mí.-Hermano, tenemos que darnos prisa... debemos refugiarnos.

Sentí entonces un aroma sobrecogedor, mi hermana e hija hacía acto de presencia. Su vestido rojo y su capa negra rozaban ajadas las aceras. A su lado caminaba lentamente la figura espectral de su asistente. Isabel y Teodoro, ambos caminando como niños perdidos en plena noche.

-No llores más su pérdida, sonríe porque la tuviste.-susurró Marcel.-Ya has caído en duelo durante demasiadas décadas, ahora nos toca volver a la vida y conquistar este mundo extraño.

Y así fue como los aspirantes de la rosa buscan a su nueva criatura, la nueva consorte, de la cual únicamente saben su edad aproximada y su nombre... Rose. Ella no está lejos, está demasiado cerca, y pronto tomará su lugar en el trono de las tinieblas. El dolor de Camil fue salvado por las plegarias de la muchacha, así como su amor comenzó a brotar entre pétalos de la rosa roja que siempre portaba.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.