La adrenalina de abrir una caja fuerte, el placer de fingir quién no soy y mis retorcidos planes me habían hecho ser uno de los mejores en la organización criminal del Clan Sakine. Era uno de sus hombres indispensables, el mejor en el campo de ladrones de guante blanco y con una precisión asombrosa a la hora de disparar. Era un genio, soy un genio aún.
Mi aspecto de joven noble, o burgués, me abrían las puertas de los mejores bancos internacionales. Siempre tenía un aspecto distinto. Me gustaba jugar a las apariencias, era todo un don y también mi maldición.
No sabía realmente quién era, un huérfano más que estuvo de mano en mano. Un apellido que yo mismo adquirí por puro trámite, puesto que jamás tuve uno más de unos meses. Mi rencor hacia el ser humano era tal que despreciaba a todos por igual. La única persona que admiraba era mi jefe, el cual no era mi mentor pero como si lo fuera, le debía entera lealtad. Le admiraba, por ello no podía subestimarlo ni odiarlo. Me dio un lugar en el mundo, pero poco después también una compañera.
Elizabeth Lexington era una belleza extraña y oscura, tentadora por sus formas y fragancia. Cuando mis ojos se posaron sobre ella sentí un deseo insaciable de pegarla contra mi pecho. Pensé que me excitaba demasiado, no como otras que únicamente eran excitantes mientras las engañaba. Su sonrisa era dulce, pero sabía que tras su dulzura había una auténtica viuda negra experimentada en pócimas y elixires que podían hacerte caer en trance, coma, o muerto.
-Ella es Elizabeth.-comentó Mana sentado en su despacho de Londres.-Tu compañera.-aclaró.-Y él su hermano John.
-Un placer.-dije comportándome como siempre, serio y precavido.
-Hasta hace unas horas John y Elizabeth han sido pareja de oficio, pero he pensado que tú y ella harías buena pareja porque os complementáis en vuestras dotes del disfraz. John tomará otros rumbos, aunque supongo que siempre podéis usarlo como colaborador en misiones más riesgosas.-dicho aquello se levantó acomodando su impecable traje negro y se marchó hacia su negocio cara a la galería, el de la alta costura.
-Tócale un pelo a mi hermana y te arranco la cabeza, es una advertencia.-dijo su hermano justo antes de salir de la biblioteca, sus primeras palabras y ya eran el comienzo de una guerra que aún hoy continua.
Meses después comencé a sentir celos de John, pero mi aspecto frío seguía siendo mi mejor disfraz. Me desesperaba y me hundía en pensamientos posiblemente parecidos a la demencia. La satisfacción sexual no era plena, a pesar de mis continuos escarceos con mujeres de todo tipo y en cualquier situación por compleja que fuera. Sólo la deseaba a ella, como si fuera un fruto prohibido, y cuando la tenía frente a mí la trataba como si fuera una niña.
Por mi culpa tiene una amplia colección de libros con encuadernaciones de lujo, muñecas de coleccionista y perfumes que se adecuan a su belleza. Por supuesto le he regalado ropa, joyas y alguna caja de bombones. Siempre digo que son regalos por sus méritos, por su ayuda, porque es mi única amiga y la única que me aguanta junto a Mana. Pero la realidad es bien distinta. Paso semanas buscando algo que desee y no tenga, intento concederle caprichos y seguir con mi aspecto frío y frívolo. Engaño continuamente, incluso en mi vida y a mí mismo. Sigo rogando porque todo esto sea un capricho y no eso que llaman amor.
Hace unos meses perdí un ojo y una pierna, fruto de la venganza de uno de nuestros enemigos. Ella ha sido quien me ha cuidado y consolado en todo momento, aunque me he mostrado frío y vengativo. Voy a ser padre fruto de uno de mis macabros y retorcidos planes, debido a que ya no podré serlo con ella debido a mis heridas, pues he quedado estéril, deseo que sea quien cuide de ese trozo de mí existencia. Y si bien, es sólo pensar que él podrá obtener cariño de su parte y... termino colérico.
Soy Dorian Lambert... un ser despreciable y no un Romeo en busca de Julieta. Deseo ahogar mis sentimientos y ser el hombre frío de siempre. Llevo prácticamente tres años encadenado a esta tortura... tal vez es el precio por mis pecados.
Soy Dorian Lambert... uno de los demonios de Sakine... el cual se tiñe de sangre con una sonrisa macabra deleitándose de sus víctimas... ¿Amor? esto no me puede estar pasando.
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