Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

domingo, 30 de enero de 2011

Dorian Lambert



La adrenalina de abrir una caja fuerte, el placer de fingir quién no soy y mis retorcidos planes me habían hecho ser uno de los mejores en la organización criminal del Clan Sakine. Era uno de sus hombres indispensables, el mejor en el campo de ladrones de guante blanco y con una precisión asombrosa a la hora de disparar. Era un genio, soy un genio aún.

Mi aspecto de joven noble, o burgués, me abrían las puertas de los mejores bancos internacionales. Siempre tenía un aspecto distinto. Me gustaba jugar a las apariencias, era todo un don y también mi maldición.

No sabía realmente quién era, un huérfano más que estuvo de mano en mano. Un apellido que yo mismo adquirí por puro trámite, puesto que jamás tuve uno más de unos meses. Mi rencor hacia el ser humano era tal que despreciaba a todos por igual. La única persona que admiraba era mi jefe, el cual no era mi mentor pero como si lo fuera, le debía entera lealtad. Le admiraba, por ello no podía subestimarlo ni odiarlo. Me dio un lugar en el mundo, pero poco después también una compañera.

Elizabeth Lexington era una belleza extraña y oscura, tentadora por sus formas y fragancia. Cuando mis ojos se posaron sobre ella sentí un deseo insaciable de pegarla contra mi pecho. Pensé que me excitaba demasiado, no como otras que únicamente eran excitantes mientras las engañaba. Su sonrisa era dulce, pero sabía que tras su dulzura había una auténtica viuda negra experimentada en pócimas y elixires que podían hacerte caer en trance, coma, o muerto.

-Ella es Elizabeth.-comentó Mana sentado en su despacho de Londres.-Tu compañera.-aclaró.-Y él su hermano John.

-Un placer.-dije comportándome como siempre, serio y precavido.

-Hasta hace unas horas John y Elizabeth han sido pareja de oficio, pero he pensado que tú y ella harías buena pareja porque os complementáis en vuestras dotes del disfraz. John tomará otros rumbos, aunque supongo que siempre podéis usarlo como colaborador en misiones más riesgosas.-dicho aquello se levantó acomodando su impecable traje negro y se marchó hacia su negocio cara a la galería, el de la alta costura.

-Tócale un pelo a mi hermana y te arranco la cabeza, es una advertencia.-dijo su hermano justo antes de salir de la biblioteca, sus primeras palabras y ya eran el comienzo de una guerra que aún hoy continua.

Meses después comencé a sentir celos de John, pero mi aspecto frío seguía siendo mi mejor disfraz. Me desesperaba y me hundía en pensamientos posiblemente parecidos a la demencia. La satisfacción sexual no era plena, a pesar de mis continuos escarceos con mujeres de todo tipo y en cualquier situación por compleja que fuera. Sólo la deseaba a ella, como si fuera un fruto prohibido, y cuando la tenía frente a mí la trataba como si fuera una niña.

Por mi culpa tiene una amplia colección de libros con encuadernaciones de lujo, muñecas de coleccionista y perfumes que se adecuan a su belleza. Por supuesto le he regalado ropa, joyas y alguna caja de bombones. Siempre digo que son regalos por sus méritos, por su ayuda, porque es mi única amiga y la única que me aguanta junto a Mana. Pero la realidad es bien distinta. Paso semanas buscando algo que desee y no tenga, intento concederle caprichos y seguir con mi aspecto frío y frívolo. Engaño continuamente, incluso en mi vida y a mí mismo. Sigo rogando porque todo esto sea un capricho y no eso que llaman amor.

Hace unos meses perdí un ojo y una pierna, fruto de la venganza de uno de nuestros enemigos. Ella ha sido quien me ha cuidado y consolado en todo momento, aunque me he mostrado frío y vengativo. Voy a ser padre fruto de uno de mis macabros y retorcidos planes, debido a que ya no podré serlo con ella debido a mis heridas, pues he quedado estéril, deseo que sea quien cuide de ese trozo de mí existencia. Y si bien, es sólo pensar que él podrá obtener cariño de su parte y... termino colérico.

Soy Dorian Lambert... un ser despreciable y no un Romeo en busca de Julieta. Deseo ahogar mis sentimientos y ser el hombre frío de siempre. Llevo prácticamente tres años encadenado a esta tortura... tal vez es el precio por mis pecados.

Soy Dorian Lambert... uno de los demonios de Sakine... el cual se tiñe de sangre con una sonrisa macabra deleitándose de sus víctimas... ¿Amor? esto no me puede estar pasando.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.