Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Leyenda Urbana

Por favor no seais gilipollas y comenzar a pensar que esto es real o es una leyenda urbana que existe y lo he pegao aquí con un escupitajo.

Esto es mío señores, así que respeten




-¡Déjame ya! ¡Estoy jodido!-esas fueron las últimas palabras que escuché de sus labios.

Era un tipo bien raro, de esos que te marcan al conocerlos. Tenía una mirada llena de furia, parecía rabioso y molesto con todo. El cigarrillo siempre andaba cerca de sus labios, siempre fumando. Parecía que el tabaco era lo único que le tranquilizaba, o al menos le daba esa atmósfera de personaje de novela de polis barata.

Se consideraba un buen hijo de puta. El más noble de los cabrones del vecindario. Un apasionado de la velocidad. Un ladrón de corazones, virginidad y poder. No se veía como un Dios, ni como villano, ni héroe barato y mucho menos como don Juan de palabras cariñosas. Lo que quería lo tenía, eso era seguro. No sabía porqué ese magnetismo, tal vez los chicos malos siempre le gustan a las tias porque las hacen sentir parte de una novela sucia.

Tenía buena relación con las tias, no las trataba como trozo de carne porque les decía cual era su fin con ellas. Su fin no era llevarlas al altar, ni tener una relación duradera o algo romántico. Lo suyo era sexo y ya. El sexo era lo único que podía existir entre una mujer y él, a parte de compañerismo.

Según cuenta la leyenda se enamoró de una chica, una amante del rock más puro. Una chica de esas que quitan el hipo y el corazón, para luego pisotearlos con sus botas y reírse en tu cara. Lo dejó por su mejor amigo, se largaron de la ciudad con el botín de un robo que le colgaron a él. Y ya no más.

Era un tuercas cualquiera para el que no fuera del barrio, pero para el resto era leyenda. Era listo, tenía mil historias sacadas de libros o qué se yo. Era un tio con carisma. A pesar de parecer un vago y un capullo siempre estaba dispuesto a echarte una mano.

Esa noche habíamos estado bebiendo en la azotea del edificio que estaban por demoler, era un viejo hotel que nunca terminó por construirse y lo iban a echar abajo para construir otra cosa. Demonios era verano, de los últimos días de verano, y había estado lloviznando toda la tarde. Estar ahí tirados, con una brisa fresca y la ciudad bajo nuestras botas. Esa noche tenía que ser la mejor del verano, porque me contó todo la verdad.

Y la verdad es que bajo esa pose de tio duro existía un hombrecillo desgraciado. La chica no se largó con otro, murió en el tiroteo. Querían robar un banco, tener dinero para un anillo bueno de compromiso, tener una buena vida y tal vez hijos. Una idea estúpida, sobretodo cuando tienes estúpidos veinte años. Dio con sus huesos a la cárcel y pasaron diez años lejos de la libertad. Durante tres años estuvo vagando por los lugares que siempre quisieron ver, después quedó anclado en el barrio que le vio crecer y quería que fuera el que le viera morir.

Cuando nos íbamos para casa me preguntó que se sentiría al reventarse contra el suelo, si dolía más que una bala y un corazón roto. Le pedí que no lo hiciera, se lo rogué, tiré de él... pero terminó con esas palabras y lo dejé irse.

Yo me largué de allí, me oculté durante años y ahora lo cuento sólo por respeto. Las leyendas son ciertas hasta cierto punto... pueden ser la realidad aún más jodida.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.