Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Aprendiendo a vivir. RED. cap4

Aprendiendo a vivir.



Quedé con la espalda pegada al muro, me retorcía de dolor de forma interna pero no demostraba nada. Me había dado de beber su sangre, me estaba trasformando y lo sabía por los viejos libros de literatura. Estaba siendo convertido de una jodida vez, al fin sería un Dios de la sangre auténtico y lleno de vida para aniquilar otras.

Me levanté cuando sentí que mi cuerpo me respondía.

La vida había vuelto a mis pies, a mis brazos, a mi corazón que bombeaba de forma lenta y en definitiva a todo mi cuerpo. Giraba como un jodido loco, uno de esos que se creen predicadores de la verdad y solo son mendigos alucinados por snifar pegamento. ¡Puta madre! Era increíble. Me sentía más vivo que nunca. No necesitaba drogas, no necesitaba alcohol, ni chicas guapas contoneándose frente a mí o tios que me dejaran hacerle lo que a mi me apeteciera. Era jodidamente impresionante que con unas pocas gotas de su sangre yo pudiera vivir, vivir para siempre. Sin embargo no conocía a quien me había creado, ni sabía su nombre y tampoco su aspecto.

-¡Que coño!-

Grité girando de forma rápida para quedar frente a frente.

-¡Joder! ¡He debido de fumar algo raro ahí dentro!-

Por momentos me lo creía, pero en otros pensaba que era imposible. Según sabía los vampiros eran un mito, meras leyendas, no algo tangible.

-Bienvenido a la escuela de la sangre, acabo de otorgarte el don de la Oscuridad y espero que seas un buen pupilo.-

Su voz no era tan fantasmagórica, sino que era bastante agradable. Cuando se puso bajo la luz lo observé largamente. Estaba bastante bien para ser un jodido vampiro. Sus ojos eran verdes con tonos azulados con unas pestañas impresionantes, tenía una mirada cautivadora de esas que te dejan gilipollas sin saber qué decir. No puedo explicar bien lo que sentí al ver sus ojos y reflejarme en ellos. Su rostro era la imagen perfecta para definir el concepto de androginia. Sus cabellos estaban bien peinados, tenía melena corta hasta un poco más de los hombros y oscura. Me sobrepasaba un poco en estatura, era delgado y vestía una capa que le cubría la ropa así que no veía mucho; sin embargo lo que vi me dejó asombrado y algo asustado.

-¡Joder estás incluso bueno!-

Siempre pensé que los vampiros tenían cierto toque de fealdad, no era muy del vampiro del siglo XVIII. Él no era un ejemplo de abominación o de ser repulsivo.

-Ven.-

Dijo con un tono de voz imperativo cuando caminaba hacia mí.

-¿Qué quieres? ¿Por qué yo?-

Estaba algo sobresaltado y aún no sabía qué opinión tener de todo aquello.

-Mi nombre no importa.-dijo con cierto toque de serenidad que me gustó.-Pero te lo diré, mi nombre es Román.

-Román.-

Era un nombre atractivo y que desprendía cierta dulzura. Parecía joven, pero seguramente tenía más de tres o cuatro siglos cuando me convirtió. Jamás me dijo la edad que tenía, pero sabía que su presencia no era débil y que si había sido capaz de convertirme era porque tenía cierta fuerza.

No sé porqué pero le abracé. Necesitaba abrazarlo porque me sentía aturdido y todo era demasiado extraño. Era jodidamente extraño. Sus manos acariciaban mis cabellos, me tranquilizaba.

-Amaury William Rose desde esta noche estás condenado, serás mi amante y mi hijo. Yo te daré protección, lecciones imprescindibles, compañía, mi amor y tú únicamente tendrás que seguir mis reglas que son sencillas. Son las reglas de la supervivencia.-

Era lo más parecido a una familia y a un amante. Había dado mi alma por un capullo que terminó abandonándome y yo perdí todo de lo que había conseguido. Me encontraba perdido y él me había rescatado, así que acepté lo que me decía.

-Yo seré tu discípulo, seré tu hijo.-

Empezamos a besarnos y yo simplemente me aferré a su ropa, para luego notar como me cubría del frío d ella noche con su capa.

-Tú eres mi pequeño demonio.-

Los días pasaron. Pero el primero siempre es el más importante. Aprendí lo que era el sabor de la sangre, me gustaba ese sabor metalizado y lleno de vida. Cada sorbo era para mí un lazo extraño con el mundo. Ahora yo era el cazador, era superior a todos y a todo. Me encaminaba por la ciudad junto a él con un aspecto de guerrero orgulloso y con una ropa que jamás soñé tener. Me daba todo y en el sexo me entregaba como si fuera un regalo por todo lo que me daba.

No puedo decir que le amaba, sin embargo él me lo decía continuamente con sus gestos y su forma de tratarme. Por estúpido que pareciera seguía enamorado de alguien distinto a él, pero poco a poco me iba aferrando a su protección y a su frío calor.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.