Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

sábado, 10 de octubre de 2009

Empezó a Llover



Video Buck-Tick, cortesía de la amable IMAIJJU

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Empezó a llover, es normal en la estación donde nos encontrábamos, y ambos corríamos entre el tráfico. Estábamos empapados, tú tan sólo sonreías y me mirabas fascinada por aquel momento tan único. Te tomé por la cintura pegándote a mí, besándote como si no hubiera un mañana y enredándome en tu lengua. Tus manos tiraban dulcemente de mis cabellos y las mías estaban rodando de tu cintura a tu trasero. Al final lo agarré con firmeza pellizcándolo, sin importarme del tránsito de paraguas a nuestro alrededor.

-Te amo.-susurré al separarme de tus labios, para después morderlos y regresar a besarte hasta perder el aliento.

El agua seguía refrescándonos, quitando el calor de nuestra piel y entumeciendo tus dedos. El hotel no estaba demasiado lejos, pero me resistía a tener que apartarme de ti. Mis labios ardían por el intenso calor de los tuyos. Tus manos estaban entonces en mi rostro cuando te vi sonreírme de forma erótica. Creo que en ese momento caí en tu hechizo de forma rotunda. Tomaste una de mis manos, enredaste nuestros dedos, y tiraste de mí hasta nuestro hotel.

En la habitación fui yo quien tomó las riendas. Nada más cerrar la puerta le pegué a ella acorralándote. Mi lengua acarició tu cuello y mis manos se colaban bajo tu camiseta de los Sex Pistols, mientras tú tirabas de la cremallera de mi chupa de cuero. Aún recuerdo esa sonrisa que se formó en mis labios al escuchar tus leves gemidos. Mis dedos acariciaban y pellizcaban sutilmente tus senos. Mi boca se pegó a tu cuello dejando varios besos y mordidas por él, tú tan sólo acariciabas mi entrepierna con una de tus manos y la otra estaba en mi cabeza pegándome más a ti. Te abracé entonces, tú me rodeaste con tus piernas.

-Vamos a la cama Princesa.-susurré.

-Te amo.-respondiste antes de que te guiara por el pequeño pasillo hasta aquella cama.

Te arrojé a ella y comencé a sacarme las botas, la chupa y desabroché mis pantalones. Tú mientras me mirabas de forma cómplice, cosa que me incitaba a caer sobre ti y romperte la ropa para hacerlo de forma brusca, de esa forma animal que me sólo una mirada tuya podía alentar a surgir. Caí sobre ti engullendo tu boca, fusionándola con la mía, pero pronto me aparté para quitarte la camiseta y el sujetador, prácticamente a la vez. Mis manos acariciaban tu vientre, tus pechos y tu rostro. Mi lengua estaba enfocada en la tuya, hasta que me aparté para poder lamer tu cuello y después anclarme a tus pechos.

El recordar todo aquello aún me excita, me descontrola, sobretodo el recuerdo de la piel de tus pezones entre mis labios. Se endurecían mientras jadeabas, no podías controlar prácticamente la respiración. Te recostaste en la cama dejándome hacer, dejándome jugar. Mordisqueé uno de tus pechos de forma leve, tan sólo pasar mis dientes por la piel suave que recubría aquella excitable zona. Mi lengua se paseaba por tu vientre hasta que desabroché tus pantalones, los bajé y nada más tenerlos bajados mordisqueé tus muslos. Dejé leves marcas de que eras mía, algo que no podía evitar. Después te saqué las botas y la ropa interior. Desnuda frente a mí, al fin, para hacer lo que yo quisiera y más.

Mi mano derecha acariciaba tu pierna desde la rodilla hasta la ingle, uno de mis dedos acariciaron tu vagina. Mi mano izquierda estaba sobre uno de tus pechos y yo me encontraba encaramado sobre ti, besándote. Mis dedos se pegaron al monte de Venus, rodando por él, hasta caer dentro. Esa humedad, y calor, me decía que estabas preparándote para mí. Me despegué de tus labios para ir hacia tu sexo. Sin más abrí bien tus piernas y tu sexo, quería excitarte hasta el extremo. Pero antes bajé mi cremallera y me quité los pantalones, me quedé únicamente en boxer.

-Princesa no sabes lo erótica que puedes mostrarte.-dije antes de comenzar a lamer tu clítoris, a tirar leve de él con mis labios y a succionarlo.

Uno de mis dedos jugaba dentro de ti, se hundía deliciosamente en ti, para después lamerlo junto a un segundo y meterlos sintiendo como todo tu cuerpo temblaba. Tus manos estaban sobre mi cabeza, tirabas de mis cabellos pero esta vez lo hacías de forma salvaje. Me hundías entre tus piernas y estas se subieron sobre mis hombros. Me tenías rodeado, como si no desearas que huyera. Pero, yo no estaba dispuesto a irme de aquel delicioso lugar. Dejé lametazos hasta que la introduje en tu vagina. Mis manos fueron a tu cadera pegándote más a mí, atrayéndote para tener mayor acceso. Mis ojos se fijaron en ti, en tus labios rojos y mordisqueados para no gemir demasiado alto. Sin embargo, gemías de forma descontrolada y te perlabas de sudor.

Comencé a masturbarme yo también, pero sin dejar de destrozarte con mi lengua. Cuando pensé que estabas preparada abrí bien tus piernas y las acomodé rodeándome, nada más posicionarla lo engulliste. Entré de una vez y me quedé jadeando frente a tus labios con los brazos apoyados a cada lado de tu cabeza, observándote fijamente. Tú gemías mi nombre y tus caderas se movían ansiosas, pero yo quería seguir jugando un rato más. Iba lento moviéndome, sintiendo aquel delicioso calor y tu estrechez. Si bien, no pude estar demasiado tiempo con ese ritmo y la fiera que habitaba en mí terminó apareciendo. Me movía de forma desenfrenada y tú clavaste tus uñas en mi espalda, la arañabas, al igual que mis brazos y mi pecho. Eso tan sólo hizo que aumentara el ritmo y que mi boca se pegara a uno de tus pechos. No podía dejar de succionarlo de forma desquiciada. Poco después… el orgasmo final de ambos.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.