Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

jueves, 22 de octubre de 2009

Apocalipsis

El agua cae sobre mi cuerpo calándome, mis ojos están fijos en las altas y oscuras nubes. Siento que todo mi alrededor sobra, que incluso los jirones de mi ropa sobran. Sólo tengo un pantalón oscuro, algo ancho y agujereado, y una camiseta que antes era blanca, ahora simplemente es grisácea y tiene salpicaduras de lo que seguramente es sangre. El mundo yace en escombros bajo mis pies descalzos, es lo único que queda tras una nueva oleada de violencia. La tormenta va limpiando los pocos edificios que quedan en pie, otros a lo lejos se desploman cayéndose como si fuera un castillo de naipes, y la sangre que mancha algunas de las calles se va mezclando con el agua quedando charcos rosáceos. El aire trasporta el hedor de los cuerpos descompuestos, también el de la pólvora de las minas que van explotando poco a poco y también los sollozos de los supervivientes.

El Apocalipsis ha llegado y yo soy únicamente un espectador, nada más. Un nuevo mundo nace entre los cascotes, la era del dolor y la tortura ha llegado. Pronto la esclavitud será necesaria, ya que muchos se creerán superiores a otros y esos otros terminarán revelándose y creando un nuevo conflicto. Porque así lo es siempre, porque el ser humano no aprende y las guerras vuelven... las guerras siempre vuelven. Tanta codicia, tanta miseria en los corazones, tanta libertad para fusilar a los que son prácticamente niños en un paredón...tanto... y lo único que hacemos es recargar de nuevo las armas. Porque la violencia contamina cualquier alma, por muy pura que se crea.

Los ángeles no vendrán a bendecir los frutos futuros, la semilla del odio ha germinado y sus raíces son demasiado profundas. La Tierra está perdida, cualquier cosa al alcance del ser humano caerá en desgracia. No hay esperanza. Los niños que hoy nacen morirán pronto por el hambre, la enfermedad, una bala o simplemente aplastados por los muros de los ruinosos hospitales.

Decido arriesgarme y bajar de mi pequeño trono intocable. Desciendo con cuidado de no caer y romperme el cráneo, sería demasiado cómico morir así en unos tiempos como estos. Busco a vida, busco entre los cascotes algo que me sirva y lo único que obtengo es su fotografía.

Hacía días que no podía contemplar su rostro, como lo fue aquella mañana gris plomiza como esta pero llena de belleza. Su mirada ilusa de ojos rasgados y oscuros, su piel clara y embellecida por sus cabellos negros. Sí, esa sonrisa tan cálida en sus labios me dan fuerzas... me dan ánimos... me dan ganas de encontrarla aunque sea para un último adiós.

El ruido de los cascotes me alerta, alerta mis sentidos y apunto en la dirección con mi revolver. Ahora es mío porque se lo saqué al cadáver putrefacto de un policía... siempre quise tener una belleza como esa entre mis dedos. Pero a quien apunto no es un enemigo, ni un aliado, sino ella.

En este mundo infame únicamente tiene valía lo que ella me da o me quita. Porque ella es mi meta, mi salvación y la paz que necesito la encuentro entre sus brazos. No importa cuanto dioses tengas, en cual creas, si rezas o no... Yo tengo a mi propia Diosa, mi propia esperanza, mi propia fe... y es Ella.

-Miho.-susurro desorientado, para luego sentir sus brazos alrededor de mi cuello y sus besos sobre mi rostro.

No sé si estoy vivo o muerto, no me importa... en realidad nada importa si ella está a mi lado.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.