Es una pregunta que todos nos habremos hecho, antes o después, de ir a dormir. Cuando nos levantamos en una mañana gris y miramos al cielo, sentimos una bocanada de aire cargado del aroma a tierra mojada y nos estiramos interrogándonos: ¿Qué habrá pasado hoy? ¿Qué hay de nuevo en mi vida? siempre tenemos como respuestas las noticias que vemos mientras engullimos las galletas y el café. Durante nuestro revelador desayuno tenemos muertes en Somalia, Pakistán o nuevos conflictos que no aportan nada nuevo. También vemos como llegan los inmigrantes a las playas, sedientos y con los miembros agarrotados por el frío del estrecho. Sí, vemos todo eso, sin pestañear un segundo. Sin embargo queda en nuestra mente: ¿Qué coño le pasa al mundo?
En tu día a día tienes tus mierdas. Caen kilos y kilos de basura. El pasado te persigue como una larga sombra: un padre que despreciaba todo lo que tu madre le daba, insultos injustificados, el olor a alcohol de sus ropas y luego en las tuyas, el dolor de una vida plagada de sufrimiento para llegar a una pubertad cruel. Se burlan de ti, te insultan, te golpean, te machacan día sí y día también. Las palizas en la escuela te vuelven duro, ya no sientes cuando te dan una nueva bofetada, y luego aprendes a pegar. Sí, también terminas dando. Hasta que llega la hora de dejar de hacerlo, de centrarte, y cuando piensas que todo va bien viene alguien y te lo chafa. Tú no eres uno de los muertos de un convoy asesino, ni eres un niño cargando un fusil, pero has militado en tu propia guerra y combatido con tus propios miedos. La vida de cada cual está llena de pequeños baches, a cual más hondo o cual más fácil de sortear.
En la actualidad: buscas trabajo, no encuentras nada y lo poco que hay se lo dan al hijo de… Lo que más te jode es estudiar el permiso de conducción, hay preguntas tan estúpidas que te dan ganas de dejarlo. Tienes una pareja, unos amigos, pero siempre está la idiota de turno. La que plagia tus escritos, la que no cree que sean tuyos, la que copia tu personalidad, la que roba una foto personal, la histérica y la que ataca a tus ídolos sin importarle nada. Mienten sobre ti, sobre tus amigos, tu familia, las cosas que quieres o lo que hace sentirte bien. Porque la música que escuchas es un pilar fundamental de tu yo, de lo que eres y de quien eres.
Cuando llega la noche no queda mucho que hacer: entrar en la mensajería, servirte un vaso de refresco, abrir una bolsa de patatas, ponerte un poco de música y descansar la mente. Pero como he dicho… siempre está la persona que jode tu día un poco más.
Llega la madrugada, te escondes bajo las mantas, y te preguntas: ¿Qué coño le pasa al mundo?
Las personas no saben apreciar nada. Los consejos se lo pasan por los huevos. Los insultos son gratuitos. Ya no hay amor por escribir normal, todo es abreviándolo y jodiéndote la vista. La música es lo único que te apacigua, pero te llaman mal fan porque no tienes un duro para comprarte un cd. Lloras a veces a escondidas por un poco de comprensión, la soledad te abriga y sonríes levantándote con la pose de un rey de la selva.
Eso es el mundo, una selva. Pero los animales que viven en ella a veces los exterminarías. Viven en una burbuja algunos que piensan que sus problemas son más importantes, que es cruel con ellos la vida al ser bisexual u homosexual… pero no piensan en los que están en una mina de carbón con sólo ocho años. Sí, que vida de mierda tienes: felicidades, tienes una vida de mierda. Ahora escribe un libro con tus memorias… será un éxito… total los lectores, en su mayoría, leen porque está de moda o es fashion llevarse el libro a la playa. Escuchan canciones huecas. Algunos sólo escuchan que está movido, nada de la letra. ¿Qué importa si una letra es profunda? Lo que importa es el ritmo y cuanto puedas bailarlo, mover las caderas, y nada más.
Tú no. Tú tienes en cuenta todo. Todo lo que te rodea. Te da asco el mundo y a veces piensas que estaría bien eso de un cambio radical. Los gobiernos no hacen nada, las farmacéuticas con las inmobiliarias dominan el mundo, los bancos también son parte del problema. El dinero en sí, junto al despotismo y la envidia, es el problema. Sabes que tus problemas son gordos, pero peores hay otros. Tienes esa sonrisa de… al menos he salido de algunas que me han dejado experiencia, me han dejado algo. Pero ellos no. como ellos son las victimas, como tienen que joder cada puto sueño de alguien más…
No importa a quien juzguen, quien condene y a quien insulten… No importa si otro llora. Con no llorar ellos tienen bastante, sobretodo con sentirse víctimas sin haber derramado una sola lágrima.
¡Viva la hipocresía! ¡Viva la tontería! ¡Viva! ¡Juzguemos y condenemos al resto! ¡Seamos victimista! Sobretodo lo último, cuando no se tiene razón de una discusión… siempre es bueno hacerse la víctima…
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