Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

domingo, 9 de agosto de 2009

Playa de sentimientos






Cerré los ojos y aún vislumbrando tu mar. Veía tu silueta en las olas, tu cintura atrayente en la ama, entre mis sábanas y sobre mi colchón. Sí, ahí recostada y sólo eran olas provocadas por la marea… por la propia luna y el movimiento de la tierra. Sí, de aquí surgiste, como una sirena.

Los recuerdos estaban tatuados en mi piel, como tus arañazos, pero eran más duraderos y peligrosos. Nadie me dijo que jugar al amor podía reportar tanto dolor, a la vez que satisfacciones. Mucho menos que tu sabor me iba a gustar más que el de los cigarrillos o el del buen vino.

Sentado en la playa, en este malecón alejado de la mano de dios, me sentía inseguro y desprotegido. Tal vez fue aquí donde dios quitó las alas a un ángel, y por ello el ser humano recurre a lugares como este para rezar por su alma. Los pecados que soporta la mía son tan pesados que siempre arrastro los pies. He venido durante todo el recorrido por la costa arrastrándolos, sintiendo la arena caliente bajo la planta y las yemas de mis dedos.

En mis labios estaba el último cigarrillo de mi cartón de tabaco. Hoy creo que he fumado más que otros días. Mi maleta está cerrada y arrojada de cualquier forma cerca de la orilla, y yo sobre ella. Dios, deseaba que vieras la paleta de colores que yo estaba viendo. Un sol que muere y da paso a la noche. Sentía el aire salado en mi cara mientras dejaba ir lentamente la nicotina.

Realmente no sé que hacía aquí recordándote.

No sé que vine a buscar a un lugar como este.

¿Absolución? Creía que si tú no pudiste perdonarme, tampoco lo hará ese Dios al que todos rezan en distintas lenguas y con distintos nombres. ¿Haría caso a un pecador que en realidad no se arrepiente del pecado de haberte poseído? ¿Realmente te tuve?

Y entonces… tu llamada…

Todo cambia…

Mi corazón palpitaba y tu voz hacía que dejara de ser una figura en la lejanía, para ser un punto en el infinito.

-Vuelve.-

Eso es lo único que dijiste.

-Regresa.-

Era la confirmación a tus deseos.

-Te amo.-

Mi respuesta más sincera, la primera vez que lo digo en años y es todo para ti.

Has perdonado mi tozudez, me has dejado ser caprichoso y egoísta como cualquier chiquillo, y me has regalado el amor más puro.

Ahora el mar me parece diminuto, hermoso pero minúsculo charco.

-Desearía que estuvieras aquí, princesa.-

Susurraba escuchando únicamente tu respiración.

-No tienes porqué volver, pues yo estoy aqui.-

Escuchaba doble tu voz, para luego notar tu mano sobre mi hombro y tu sonrisa deslumbrándome. Todos mis sueños se han hecho realidad, mis deseos son palpables. ¿Será que Dios también ama a los demonios como yo?

Nos besamos, nos abrazamos y terminamos sentados sobre mi maleta. Noto tu perfume pegarse a mi traje, a mi piel y mi mano se pierde entre los mechones negros de tus cabellos. ¿Esto es lo que Dios sintió cuando creó el mundo?

Pues ahora mismo siento una calma completa y no me importa lo que pueda suceder. Tenemos un extenso futuro… para equivocarnos y volvernos a encontrar. Pero ahora… disfrutemos uno del otro.

¿Realmente te tengo? ¿O es otro espejismo? ¿Tengo que volver a la realidad de mi cama vacía? No, quiero seguir soñando… soñando que tú siempre estás a mi lado y no sólo con tu alma.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.