Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Mi amor mata


Y de nuevo esa canción en mi cabeza. Mis labios no se movían prácticamente, el cigarrillo no tambaleaba de mis labios, pero mi voz se balanceaba en al aire. Era como un suicida jugando en las vías del tren, me balanceaba de un lado a otro realizando un equilibrismo prácticamente mortal. Estaba en el noveno piso de los bloques de apartamento. Mis brazos estaban extendidos y la brisa leve, la cual procedía de las costas cercanas, acariciaba levemente mis cabellos.

-Yo llamo a los demonios, a esos que jamás tuvieron una sonrisa en sus rostros y sí demasiado dolor en sus almas. Carga la capa oscura de la noche, carga en ti la amargura de las lágrimas no vertidas, y suplica otra vez por tu vida. Renace, pequeño y cruel ser, renace. Expande tus alas, ábrelas, y haz que la muerte nazca en el corazón de una novia el día de su boda.-me paré observando el tráfico, bajé los brazos y me desplomé sintiendo como mi cuerpo era atraído por la gravedad de la tierra.

Fueron segundos tal vez. Sí, fueron segundos. Pero acabé de rodillas llorando en el asfalto. Era un maldito vampiro, un proscrito, y a la vez un demonio usado por el bien de Dios. Las personas que caminaban a mi alrededor no entendían nada, no habían visto mi caída y mucho menos entendían porqué estaba allí llorando. Recobré la compostura, no deseaba las miradas de lástima de las mujeres que me observaban.

-Isabela.-susurré buscando un cigarrillo, el otro cayó por inercia al suelo. Lo encendí y le di una calada. Me di cuenta que frente a Momo renegué de una mujer, pero no de ella.

La primera mujer con la cual debía casarme se llamaba Midori. Era hermosa, lo reconozco, tenía un talento sin igual para atrapar a los hombres y llevarlos a la locura sin tan siquiera tocarlos. Hoy comúnmente, por no decir de forma vulgar, se las denomina hechiceras o brujas.

La segunda mujer con la que debería contraer matrimonio era Isabela. Una mujer hermosa, un jazmín entre la podredumbre de aquellos locos años. Fueron los años de una crisis terrible en Estados Unidos. Los años de la gran depresión. Yo sin embargo seguía ganando dinero en mis espectáculos, ella era mi gran estrella, y mi gran amor. Pude haberla convertido, pero sabía que se aterraría de lo que era y soy. Mi amor era tan grande por ella que deseaba aparentar ser humano, cuando hasta entonces tan sólo imitaba serlo.

Murió en mis brazos ese hermoso regalo, ese ramillete de flores y con ello murió mis sueños. La fragancia de Isabela se perdió en mi colchón y yo perdí la cabeza. Estuve años encerrado, buscando inspiración, y una noche la retomé. Compuse durante días, no sé si fueron semanas o meses. No calculaba bien cuánto tiempo fue. Estaba encerrado en un viejo teatro semiderrumbado en Nueva Orleans, al reaparecer eran los años ochenta y regresé a Japón. Las ideas que llevaba en mi cabeza y en mi cartera no eran para ciudades como aquella, sino para lugares únicos como mi país natal. Al llegar noté cambios bruscos, demasiado, el suelo temblaba bajo mis pies y en realidad eran mis piernas.

Estuve más de una década en Japón, fui reconocido mundialmente y di varias giras. Pero al final me cansé y fingí mi muerte. Dejé de usar maquillaje para envejecer un par de años y evitar sospechas, como también dejé de cantar. Durante cinco años estuve oculto, relajándome con cuanta mujer conocía y también con los más hermosos jóvenes. Si bien, volví a la escena musical declarándome mi propio hijo, tuve el mismo éxito arrollador y desaparecí en una trágica muerte. Todos hablaban de un clan maldito, el clan Sakura.

Ella no sabe nada de eso. Momo no sabe nada y lo mejor es que así sea. No deseo dañarla, así que simplemente me dedicaré a contemplarla. Si desea mi ayuda para impulsarse a la fama ahí estaré yo. Pero reniego verla de otra forma, será mi protegida, y como amante me buscaré a otra. El amor en realidad no existe, cuando se evapora sólo queda el amor por uno mismo y por ello hay que buscar a quién mejor nos cuide. Momo no sabría cuidarme y yo no sabría hacerla feliz.

¿Para qué complicarse la vida? si una chica no te quiere, puedes estar con otras.

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Derechos de Autor y Licencia

Safe Creative #0906284062744
muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.