Concentrado en la melancolía de mi violín
Me detengo ante tu sepulcro y canto
Viejas historias que jamás le dimos fin
No sé amor porqué tuviste que partir
No sé porqué me hiciste morir junto a ti
Morí en vida al no tener tus labios
Muero en vida cada vez que leo tu diario
Mi flor de primavera perenne y espigada
Vino la muerte, te arrancó de mis brazos
Pero no pudo romper nuestro ceremonial lazo
Yo aún sigo aquí con una sonrisa destrozada
La belleza no vuelve a atraerme tras tu huída
Debiste quedarte a mi lado hasta el fin de mis días
Mi pequeño regalo divino, mi desquiciada felicidad
Te marchaste y no sé acudir a ninguna deidad
Tú, tú sabes bien que dejé de creer
En santos, apóstoles, dioses paganos
Para poder a ti adorarte besando tus manos
Mientras que la pasión en tus ojos la podía leer
Te fuiste…
Partiste…
Huiste…
Me dejaste en soledad
En medio de esta fría ciudad
Ahogando mis penas en vino
Mientras afronto con incerteza el destino
Tan cruel, tan cruel…
No hay comentarios:
Publicar un comentario