Una voz resonó con fuerza en mi mente.
-Cállate, no vi nada.-mis manos dolían, dolían de los golpes que había dado contra aquella puerta por rabia, también porque tenía parte de los cristales de aquel espejo que con furia quedó hecho añicos.
“No digas que no, te lo mostré”
Canturreaba casi a carcajadas, la habitación giraba y la luz me cegaba.
-¡Déjame!-gimoteé como un puto crío, estaba perdido y no encontraba salida.
“Llora como marica lo que no has sabido por no echar huevos”
Aquello, encima aquello. Una burla cruel a mi cobardía, lo había callado por cobarde y estaba de nuevo lleno de golpes. Los insultos de mi padre venían a mi mente, sus bromas crueles y su aliento apestado a alcohol. Recuerdo las luces del casino, brillaban y parpadeaban al son del tintineo de las monedas desgastadas de payasos como él.
-¡Vete a la mierda!-me estaba convirtiendo en él, en un alcohólico sin remedio. No sólo mi cara, sino mi cuerpo y mi voz, era como él.-¡Hijo de puta! ¡Tus mierdas de genes!
“Es el germen, Amaury, es el germen”
-Pero hay una diferencia entre este infierno y el suyo.-susurré con una sonrisa y empecé a reír.-Antes de golpearla, de insultarla, de hacerle daño… me lo he hecho yo.-
-¿Estás ahí?-la voz de mi madre en el otro lado…-¡Dios mío! ¡Dios mío!
Fin a mi existencia…
Memorias de una vida.
Antes de tocarla
Antes de decir nada
Antes de los gritos
Antes de que el infierno se abra
Antes de que todo se acabe
Mucho antes
Pondré fin a mi vida
A mi existencia
Mucho antes
Que sea como tú
Un alcohólico
Un desgraciado
Y un cobarde
Antes me pego un tiro
Mucho antes
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