Sin darnos cuenta jodemos la vida de otros de una forma brutal, todo por puro egoísmo o pensando que es por salvar la humanidad. Nos creemos tan divos y jodidos superhéroes que al ver que no tenemos rayos láser o que no podemos conseguir metas nos sentimos fracasados, eso genera la envidia a quien lo tiene y terminamos con la ira aplastando como puñeteros hijos de puta los sueños de otros.
Creo que aprendí a leer antes que a ponerme a dos patas y comenzar a darme golpes con las paredes de casa. Es mi mundo, mi jodido lugar de descanso y paz, la única cosa que me calma y que no me hace gritar lo gilipollas que sois, lo mal que me caéis todos porque sois basura o donde me muestro como soy. Mi verdad duele, duele tanto que a algunos os da nauseas y a otros ganas de joderme la vida moliéndome los huesos en un callejón. Pero ahí estoy con mi cara de “no ha pasado nada”, mi risa de hiena y mis ojos como muestra de frialdad.
Quien me ve por la calle ve una sombra, un borrón, nadie me conoce aunque sepan mi nombre. Soy el raro, el que viste de negro, el cabrito que me pegó por llamarle marica, el maricón que se lió con mi novio, el amorfo, el borracho, el friki y el iceman. Pero en realidad tras tanto ego siempre hay un alma que pide algo de cariño. He dicho cariño que no un polvo, aunque quiero uno y no encuentro con quien.
Mi padre me trataba como un hijo de puta y se gastaba el dinero para mi comida en maquinitas, bingo, putas, alcohol y drogas. Mi madre pasaba de mí, ya tenía suficiente con llorar al ver que echó por el caño su vida. Mis abuelos intentaban educarme, pero ¿quién coño puede con un puto crío que sólo se mete en líos? El desgraciado de mi papaito desapareció un buen día y dos semanas más tarde vino a jodernos la vida aún más. Yo he sido encerrado, insultado y dejado en ayuno durante días. ¿Cómo afecta eso a un niño? no lo sé, luego en clase me molían el cuerpo a palos.
Pasé así desde mis dos años hasta los diecisiete y mis ojos vieron la “luz”. Me convertí en un antisocial, un problemático que no cayó en las drogas por falta de pasta. Terminé agarrado a mi libreta de poemas, mis textos mierdas y una realidad distinta a la que tenía. Creo que por eso amo a la zorra que me mantiene vivo, a la puta que me da orgasmos mejor que cualquier ti@ cuando me la mama. No sabéis cómo me puedo excitar tras terminar uno de mis textos, aunque sea sin nada de folleteo, pero luego los tiro y mi ego vuelve a estar herido. No he visto aún ni un puto texto mío que me haya gustado, ni uno.
Ya veis… me gusta cascarmela, beber, destripar peluches, joder la vida a quien me la jode y ponerme en medio del pasillo de mi instituto a mirar como se pasean las chorbas. Pero a la vez tengo mi corazón y los daños colaterales siempre existen.
No jodáis nunca a nadie
Respetar a vuestros hijos
A vuestros novios y mujeres
A todo el mundo
Porque el gen del odio germina
Y no veas de que forma…
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