Y renaceré como el cuervo, te encontraré tras la muerte, para atraparte entre mis garras y destrozar tu cuerpo con mi frenético deseo. Regresaré para amarte.

jueves, 21 de junio de 2012

Demonio informal


Se escucharon sus pasos por el pasillo. Las baldosas de mármol parecían un espejo ilusorio que reflejaba su rostro manchado por la sangre de sus víctimas. Su lengua pasaba inquieta por el borde de sus labios dejando ver sus temibles colmillos. Estos pararon al llegar hasta la empinada y retorcida escalera, arriba se encontraba su último bocado. La ternura de sus carnes serían un postre ideal para una monstruosa criatura como él. Sus piernas se flexionaron mientras su brazo izquierdo acariciaba la pequeña figurilla de lechuza que poseía el inicio de la escalera, la barandilla de madera crujió con un gemido hueco que te hizo dudar si todo era una pesadilla o la más cruda realidad.

Cada vez eran menos los peldaños, sin embargo se tomaba su tiempo saboreando el pavor que te hacía sentir. Sus brillantes ojos rasgados parecían dos bolas de fuego negro, y aún así parecían linternas en medio de la lúgubre noche. El mundo parecía piadoso y tus problemas de días atrás juego de niños. La muerte ascendía implacable en forma de vampiro y tú, tú no tenías escapatoria.

Los pasos volvieron a cesar justo tras la puerta de tu dormitorio, allí te encontrabas ocultándote en tus cobijas como si ellas fueran a darte algún poder especial. Sin embargo, sólo eran sábanas frías empapadas en un sudor aún más frío. Tragaste saliva y gritaste a la vez al ver su silueta abrir de una vez la puerta. Su aspecto era imponente y sus manos parecían poseer unos dedos largos, mucho más largos que los de un humano común.

Se aproximó a ti tras varios segundos inspeccionándote, su rostro al fin fue visto más de cerca y esos ojos te iluminaron el alma con deseo desmedido. La oscuridad de sus orbes parecían tragar todos tus nervios, tu cuerpo se relajó como si entraras en un trance extraño y finalmente pudiste admirar el rostro de divinidad perdida. Lo último que recuerdas es una ligera punzada en tu cuello, como si te atravesaran el alma con dos dagas sin misericordia.

¿Cómo lo sé? ¿Cómo te puedo contar esto mientras me contemplas? Porque yo estaba allí, no te maté sino que te convertí en mi compañía eterna.  

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muerte por vida
un precio caro
pero habitual
somos animales
somos todos animales
hijos de un dios
hijos de las sombras
hijos de la eternidad
no podemos renegar
no podemos olvidar
incluso lucifer fue engendrado por él
la concepción que él nos ha dado
nos ha hecho ser como somos
por eso matamos
porque está en nuestra naturaleza
¿somos tan terribles?
¿más que un asesino despiadado?
¿más que un dictador?
¿más que un hombre que enseña a su hijo a matar avecillas?

...

no somos monstruos
simplemente sobrevivimos...
con tu sangre
con tu alma
pero es supervivencia.

aqui gana el más fuerte

Sueños - AWR


sueño profundo y doloroso... sueño de sangre y noche
sueño contínuo en lo eterno...
sintiéndote navegar en eter...
un eter que se vuelve fangoso... rojizo... sublime
¡Sangre!... sólo sangre... cálida y fresca... deslumbrante
nube vamporosa con aroma a mujer...
la primera víctima de la noche... la elegida.
tacones lejanos con contoneo de caderas carismático...
para luego escuchar un grito de terror...
y luego...
y luego... NADA

Dama Sombría

Dama de las sombras
mujer de corte oscura
tú vienes a cortar el último hilo de vida
el último aliento..
cruel dama nocturna
cruel mujer...
que viene junto a la muerte, de la mano
señora que sonríe... que se jacta de mi destino
mientras la calavera señala mi destino... un foso... un lugar junto a la tierra y sus gusanos.
hoy yaceré muerto al despuntar alba
hoy... habrá acabado mi andanza por la tierra
hoy descansaran mis huesos, pero no mi alma.
Si bien... cruel aunque hermosa
desfilaras con la muerte, danzarás con ella, y la luz del día disipará tu figura.
tal vez lloren por mí, canten salmos y las campanas repiquen...
como tal vez termine como Paganini... en un carro... esperando sepulcro durante años.
danza y ríete de mi miseria
hija de la noche
mujer que no da tregua...
capa oscura y pesada, fúnebre sombra
que engalana el manto de la muerte.

somos idiotas afortunados

La vida cae... en una persona... el telón cae

cae pero otra empieza

empieza en un mundo rojo.... teñido por la sangre

con el ruido del tañir de las campanas de una muerte que yace en el campo santo del olvido...

un mundo donde los esperanzados son pocos...

y los diablos sin rumbo muchos

somos diablos

pobres almas

desamparados

odiados hombres de paja

que añaden a la historia... a la historia del día a día...

historia que despreciamos y amamos por igual

somos idiotas

que no agradecemos lo que tenemos

que detestamos el suelo que pisamos

pero cuando van a levantar la hoz para que espiremos... gritamos, lloramos y rogamos.

somos afortunados

y no nos damos cuenta

que esos pequeños baches

que esas soledades

y esos silencios sin sustancia

son la savia de algo grande

es la sangre de la mortalidad

y de la inmortalidad en si misma.